Blogia

Frentes Avanzados de la Historia

LOS HIJOSDALGO DE CABAÑAS DEL PORTIEL DE DON FERNANDO (CABAÑAS RARAS). El BIERZO

LOS HIJOSDALGO DE CABAÑAS DEL PORTIEL DE DON FERNANDO (CABAÑAS RARAS). El BIERZO

Este sitio ya no se actualiza. Estamos en: http://frentesavanzadosdelahistoria.com/

Aquilino Guerra Mallo

 

 

 

 

 

El estamento noble: los hijosdalgo de Cabañas

Capítulo del libro CABAÑAS DEL PORTIEL DE DON FERNANDO. DEL SIGLO XV AL XVIII, Ponferrada, 2013

 


Velico Auriolis: la hidalguía de privilegio de los García Castañón de Cabañas, 1649

Segundo pleito de Velico Auriolis

Los descendientes Auriolis, hidalgos de privilegio

Las reales provisiones de hidalguía en el siglo XVIII

Los Guerra

Los Álvarez del Puerto

Los Marqués

García Lorenzana

 

    Considerado en conjunto el período, y como fue apuntado en el esbozo introductorio del Antiguo Régimen, la mayor parte de los vecinos de Cabañas pertenecía al estado llano o del común y la pequeña nobleza fue escasa, en comparación a la abundancia de la misma en el norte peninsular.  Más teniendo en cuenta el aumento progresivo del ascenso social a la hidalguía desde el estado llano, que conformó un fenómeno social general en los reinos de España  y cuya consecución se acrecentó durante el siglo XVI , seguida de un descenso en el siglo XVII y un repunte en el XVIII.

    Hasta donde ha llegado nuestra investigación, en Cabañas no constan hidalgos durante el siglo XVI. Los censos de la centuria sólo dan noticia de vecinos del estado general y en el de millones de Felipe II, 1591, se especifica con claridad que había 46 vecinos pecheros y ningún hijodalgo[1]. Es ya en el siglo XVII cuando se pueden documentar varios linajes hidalgos notorios. Aunque en este siglo solo se expidió el título de hidalguía de privilegio de los García Castañón, ya que el resto obtendría su acreditación por real provisión en el siglo XVIII.

    Pero, antes de exponer la información histórico-genealógica y la trayectoria judicial seguida por estos cabañeses para la obtención de su hidalguía, se hacer precisa una breve explicación de la tipología y significación social de los hijosdalgo.

    La denominación de hijosdalgo, o nobleza no titulada en la aceptación general, se refiere a los hijos de algo o de alguien, siendo ese algo en su origen sinónimo de ricohombre. El principio de las hidalguías está en el Medievo, cuando los reyes reconquistadores las constituyeron como distintivo de nobleza para los vasallos que les habían prestado servicio de armas. Eran los caballeros, que tenían caballo y armas y ocupaban el escalón más bajo de la estructura piramidal del estamento de la nobleza. La hidalguía era hereditaria por vía de varón. Tal adscripción social, y ya sentados sus fundamentos por los Reyes Católicos, fue durante el Antiguo Régimen de privilegio y muy ventajosa, pues los hijosdalgo estaban exentos de ciertos tributos reales y concejiles, tenían derecho a ocupar cargos relevantes en los concejos por su estado, gozaban de distinciones y preeminencias en la vida social y la justicia se les aplicaba por un régimen jurídico propio que, por ejemplo, impedía encarcelar a los hidalgos por deudas, al menos en teoría, torturarles en prisión o le otorgaba el derecho a recibir compensación económica por injurias.

    No obstante esta caracterización general de la hidalguía, los reconocidos en ella no conformaban un grupo homogéneo. Se imponía el reconocimiento jerárquico, por el cual en lo más alto estaban los hidalgos de sangre, los solariegos, herederos de muchas generaciones atrás y públicamente reconocidos: “con casa y solar conocido”. Les siguen los hidalgos notorios, también de sangre por su aceptada nobleza de linaje pero sin solar físico. Con menor consideración, e incluso apartados por los anteriores, estaban los hidalgos de privilegio que obtenían la nobleza como recompensa por algún servicio puntual a la Corona, civil, militar o económico, además de los muchos concedidos a grados de las Universidades. Otra variante, baja en consideración respecto a los linajes de sangre, es la hidalguía de ejecutoria, así llamada por el documento que contiene la sentencia definitiva, real carta ejecutoria, derivada de un pleito en el que el pretendiente a hijodalgo había de demostrar su nobleza frente a los concejos que se la negaban.

    En el último escalón de la condición hidalga, estaban los que sin llegar a ser hidalgos en toda su extensión gozaban de ciertas exenciones e inmunidades correspondientes a este estado. Eran los llamados hidalgos de bragueta y de gotera, los primeros cuando podían acreditar siete hijos varones, consecutivos, habidos en legítimo matrimonio. Los de gotera eran los que no podían acreditar su hidalguía más allá de su padre y tenían limitados sus privilegios al lugar donde residían, perdiéndolos si pasaban a otra localidad.

    Por último, había otras hidalguías derivadas de la pertenencia a un lugar o territorio que comprendía a todos sus habitantes por algún privilegio real u otras circunstancias históricas. Así se reconocía la hidalguía universal de los vascos, hecha ley en el Fuero de sus señoríos, o la de varios lugares de solar conocido de hijosdalgo como, por ejemplo, el solar riojano de Valdeosera o el del Páramo de la Focella en Asturias que aquí se tratará[2].

    En consecuencia de los privilegios y beneficios disfrutados por esta pequeña nobleza, y como se ha comentado, la hidalguía se constituyó en la meta del ascenso social para las gentes del estado llano. Sobre todo para los que tenían medios y se destacaban en cargos públicos, unas condiciones que los equiparaba en una parte de la vida noble, en el mundo rural más cercanos a la nobleza si eran hacendados que no trabajaban directamente sus tierras. Se imponía, entonces, el reconocimiento social de una hidalguía notoria, atestiguada por pública voz que gozaba de algunos de los privilegios y exenciones de tal condición. Era importante por tanto la acreditación legal que imponía la Corona y la vía para conseguirla fue pleitear ante la justicia real, en las Chancillerías de Valladolid y Granada, por una carta ejecutoria o una provisión de hidalguía. Recursos que requerían presentar las pruebas de la nobleza de los ascendientes hasta tres generaciones, la legitimidad de los matrimonios y nacimientos, la limpieza de sangre, las exenciones tributarias disfrutadas como hidalgos de hecho que estaban incluidos en los padrones de nobles, los oficios y cargos públicos desempeñados y las testificaciones de la notoriedad pública de su condición. Al margen de las situaciones en las que los hijosdalgo de sangre necesitaron revalidar su condición pleiteando, buena parte de las hidalguías de ejecutoria o de provisión de los hombres buenos o pecheros se conseguían, como es conocido, con probanzas ficticias, pues es un hecho cierto que se compraban fidelidades de escribanos y testigos. Si a esta disposición económica añadimos los elevados gastos que conllevaba proseguir un pleito, tenemos un perfil generalizado de pecheros, labriegos y artesanos acomodados los más, que accedían a la hidalguía cuando su economía prosperaba. 

    Pero no todos los hidalgos eran ricos, y sobre el panorama general peninsular se puede hablar de una elevada cantidad de hijosdalgo pobres o de economías modestas. Sobre todo en el norte donde podían ser tanto propietarios de tierras y rentas como jornaleros o con otros muchos oficios. Aunque menores en número, también los hidalgos castellanos contaron con su porción de pobres[3]. Muchos de sangre y solar conocido había que eran de “rocín flaco y galgo corredor”, como tan genialmente universalizó Cervantes en el Quijote, hijodalgo de Castilla.

    El cometido de delimitar los estados era función de los concejos a efectos fiscales, y de ello se derivó un conflicto de intereses que transcurrió durante todo el tiempo del Antiguo Régimen. Porque los montos de los impuestos reales se repartían a pagar por cabeza de familia (de ahí el nombre común de repartimientos) entre todos los vecinos pecheros y a más exentos de tributar por sus privilegios de hidalguía aumentaban las cantidades a repartir entre los pecheros. Los concejos, cuidando de su interés, se resistían a reconocer hijosdalgo que no estuvieran acreditados y, en consecuencia, apuntados a los padrones de pecheros les reclamaban o embargaban los tributos como a gentes del común o les adjudicaban oficios en el concejo propios de pecheros. Contra esta adjudicación obligada de estado llano, se revelaban los aspirantes a hidalgo y el enfrentamiento terminaba en los tribunales, bien por demanda de los concejos contra pretendidos hijosdalgo que no pagaban los impuestos o de estos en contra de los concejos por intentar cobrarles pagos de pecheros y, en definitiva, por no reconocerles su nobleza. La Real Hacienda, por su parte, también perdía ingresos con la proliferación de hidalgos y por ello formaba parte con los concejos en los procesos judiciales.

    De los hijosdalgo de Cabañas, cuya relación completa se inserta más adelante, en el comentario de sus provisiones de hidalguía, se han trabajado en detalle, a modo de ejemplo del proceso de la obtención de la hidalguía y su significado social, una carta ejecutoria y unas cuantas provisiones de ciertas líneas familiares que se han destacado en la documentación, en cuanto a su presencia en los oficios y decisiones del concejo, en instituciones hidalgas o en conflictos relevantes de la comunidad.  Son las hidalguías del privilegio de Velico Auriolis, la de los Marqúes, una rama notoria en la documentación la de los Guerra y los Álvarez del Puerto. A ello se añade un extracto genealógico de una rama García en atención a la abundancia del apellido en Cabañas.

    Por otra parte, cierto es que la documentación judicial es una fuente inestimable de información histórica, social y genealógica y que en la consultada, en su mayoría la de la Chancillería vallisoletana, la temática de la hidalguía queda bien perfilada en cuanto a la identificación y tipología de la pequeña nobleza de Cabañas del Portiel. Sin embargo, se echa en falta el aporte de una visión de los comportamientos sociales entre los estamentos, que estaría pendiente de una investigación documental más amplia. No obstante, si se puede deducir de los manuscritos estudiados que, al igual que en otros lugares, los hijosdalgo cabañeses eran labradores de modesta economía, cuando no pobres, pero de los que una parte parece desmarcarse al prosperar desde la posesión de foros y los subarriendos y, progresivamente, ocupando oficios concejiles. Un proceso, que como se ha apuntado, culmina a lo largo del siglo XVIII.

 

   

Casa rural típica en Cabañas Raras                                                        Probable enclave de una casa solar

                                                                             

Velico Auriolis: la hidalguía de privilegio de los García Castañón de Cabañas, 1649

 

    Se ha de comenzar apuntando que el citado privilegio lo concedió el rey Bermudo III (1028-1037), en 1033, a los habitantes del Páramo de La Focella[4] (Teverga, Principado de Asturias) en reconocimiento a los servicios prestados a este monarca por un tal Manulfo llamado Velico Auriolis[5], al que:


... le había hecho merced y le dio privilegio que él y todos sus descendientes varones y hembras estuvieran exentos y libres de todo servicio, pecho e impuesto real, alcabalas, exenciones varias y de ser procesados por la justicia ordinaria[6].

    En estos términos reclamaron los García Castañón su hidalguía en Cabañas, al igual que otros muchos naturales del solar asturiano repartidos por múltiples lugares[7]. Los pleitos que estos descendientes de Auriolis siguieron en la Chancillería de Valladolid implicaron a dos generaciones y duraron bastantes años, desde la primera demanda no resuelta al concejo de Cabañas entre 1609 y 1649, hasta la ejecutoria de hidalguía dada 1649 cuyo pleito comenzó en 1643.

    Así, el 13 de mayo de 1609 presentó demanda por este privilegio el procurador Juan de Prado, en nombre de Domingo García y María Castañón Auriolis, naturales de la Majúa[8] y vecinos de Cabañas, contra el fiscal real Diego del Corral y los concejos de Cabañas, Cueto, Arganza, Sancedo y Camponaraya.  

    El privilegio le correspondía por su ascendencia a María de Castañón Auriolis, pues, según aseguró, su padre Pedro Castañón, su abuelo Juan Castañón y su bisabuelo Diego Díez Castañón, eran descendientes de Velico Auriolis. Su marido era acreedor a esta hidalguía por matrimonio. Alegó esta parte que hasta el momento les habían sido respetados los dichos privilegios de hidalguía, tanto a los descendientes varones como a las mujeres y sus maridos, en los lugares donde habían vivido, lo que no había sucedido en las villas demandadas contra cuyos concejos se querellaban por la falta de reconocimiento.

    La demanda se notificó al concejo de Cabañas el 21 de mayo del mismo año, en la persona de Juan Guerra, alcalde por el estado llano "estado de los labradores", siendo testigos de la notificación Pedro Guerra y a Alonso García del lugar de Sancedo.

    Parece que las diligencias se dilataron, pues no es hasta marzo de 1611 cuando el fiscal real, ya constituido como parte con el concejo de Cabañas, recusa la demanda y niega que los litigantes sean hijosdalgo. Los declara pecheros y con obligación de contribuir en los impuestos y tributos del común, y que aun en el caso de que le correspondiera a María Castañón el privilegio, en modo alguno se extendía a su marido que era pechero notorio. Siguiendo la dinámica judicial común en estos pleitos, el fiscal pidió a los demandantes que procedieran a probar sus afirmaciones, y así pidió que presentara la documentación del privilegio y se abrieran las diligencias del interrogatorio a los testigos.

    En respuesta a la petición del fiscal, se presentan en el pleito tales cartas de privilegio a nombre de sus beneficiarios[9], desde el original dado por Bermudo III y las confirmaciones de los monarcas sucesivos hasta el rey Felipe III. También, se siguen las diligencias de los interrogatorios que transcurren durante los años de 1612 y 1613. En ellas los demandantes presentaron testigos de varias localidades del término de Babia de Abajo y Cabañas[10]. Declarantes que respondieron a las preguntas usuales en estos procesos de hidalguía, mediante las cuales se pretendía dar fe de tres cuestiones ineludibles para el reconocimiento de los pretendientes a hidalgos: la antigüedad necesaria de linaje noble por vía de varón, la legitimidad del nacimiento en tal linaje y la limpieza de sangre. Así, se expresa el contenido de las preguntas en la forma siguiente: 

— Los datos personales, aquí de María Castañón, del lugar de su nacimiento, vecindad y estado civil.

— Su condición de hidalga notoria, públicamente reconocida como tal, por línea recta de varón y de legítimos matrimonios, desde tres generaciones atrás.

— Su limpieza de sangre y la de su ascendencia o que no desciende de moros, judíos o conversos.

— Saber del conocimiento general sobre la concesión del privilegio (en otros casos de la casa y solar o de las armas y divisas del linaje), que justificaba su exención tributaria.

— Constatar que ninguno de los antepasados declarados, ni la interesada, pagaron tributos obligados a la gente del común, “pechos de pecheros”, por haberles sido respetada su hidalguía en los lugares donde vivieron[11].

 

Los datos genealógicos de María Castañon Bernáldez de Auriolis que resultaron de este interrogatorio fueron los siguientes:

— Casada en legítimo matrimonio con Domingo García.

— Padres: Pedro Castañón y Florencia Bernández, naturales y vecinos de la Majúa.

— Abuelos, Juan Castañón y María de la Puente, vecinos de la Majúa, naturales del Páramo de la Focella.

— Bisabuelos, Diego Díez Castañón y Florencia Aldara de la Torre, naturales y vecinos del Páramo de la Focella.


    El pleito quedó estancado en estas fechas por motivos poco explicados en el documento, aunque todo apunta a las muchas dilaciones causadas por la falta de respuesta al proceso del fiscal del rey y el concejo de Cabañas. Sea como fuere, la cuestión es que no es hasta abril de 1641, cuando Domingo García retomó el proceso y se emplazaba al concejo de Cabañas a dar respuesta a la demanda. No respondió el concejo al emplazamiento, así como tampoco lo hizo el fiscal del rey y habiendo pasado el plazo de derecho para estas diligencias fue declarado el concejo en rebeldía y se dictó sentencia definitiva, el 10 de febrero de 1643, a favor de los demandantes, con el subsiguiente emplazamiento a los concejos para su acatamiento. Siguiendo el procedimiento, en el mismo mes y año, el escribano daba la notificación de la sentencia a los vecinos de Cabañas, que fueron convocados al son de las campanas por Juan Marqués, procurador general del concejo[12].

    El siguiente paso que dio Domingo García, en este tiempo ya viudo de María Castañón Auriolis, fue la petición para que una vez reconocida la hidalguía de privilegio se le reconociera la exención del pago de alcabalas y portazgo como a los hijosdalgo de otras categorías.  Pues, como argumentó su procurador, era "costumbre inmemorial" que los herederos del privilegio y sus cónyuges no pagaran dichos impuestos ni ningún otro de pecheros, tal y como habían declarado los testigos y había sido confirmado por las cartas reales. Concejo y fiscal insistieron en que no tenían los García Castañón condición de hijosdalgo, pues, aunque la sentencia declaraba a los demandantes como descendientes naturales del privilegio: “…ni les tocaba ni pertenecía, antes eran pecheros llanos y descendientes de tales y como tales habían pechado, pagado y contribuido en todos los pechos de pecheros reales y concejiles...”. Y que aun en el caso de que recocieran a María Castañón su derecho al privilegio de ninguna forma admitían que fuera extensivo a su marido que era pechero.

 Segundo pleito de Velico Auriolis 

    Estando el pleito en este estado, el 17 de noviembre de 1643 entró y se opuso como tercera parte, sumándose a la misma reivindicación de los demandantes, Pedro Vallejo en nombre de Matías Bernardo, Domingo y Felipe García Castañón, Gabriel Marqués, por sí y como marido de María (García) Castañón[13] y Domingo García, por sí y como marido de María (García) Castañón de Auriolis, más tarde se sumaría Pedro Riesco, por sí y como marido de Brígida Castañón. Se iniciaba, pues, un nuevo pleito, aunque continuación del anterior, con la demanda de estos litigantes, para que se aplique la sentencia que fue favorable a la hidalguía de sus padres y se les reconozca a ellos también como sus descendientes y herederos[14].

    El fiscal real, como parte solidaria con el concejo,  además de reafirmarse en la oposición al privilegio, alegó contra estos nuevos litigantes que no eran hijos legítimos ni naturales de María Castañón y Domingo García y, en consecuencia, les negaba el derecho a cualquier exención tributaria derivada del privilegio, el que no reconocía que se hubiera disfrutado en ningún tiempo y que hubiera sido guardado a descendiente alguno. Pidió que se les denegara lo que pedían y fueran declarados pecheros llanos. Iguales fueron los términos en los que se dictó la sentencia de vista[15] en contra de los demandantes.

    A continuación, los García Castañón apelaron a la más alta autoridad del Consejo de Castilla en 1644, el cual, en el año siguiente de 45, remitió el pleito de nuevo a la Chancillería, para que allí se concluyera en grado de revista. Advirtió el Consejo de otra sentencia de hidalguía de privilegio fallada en contra y cuyo fundamento había sido una cédula real de 1632, que dictaminaba que de todos los privilegios de hidalguía concedidos por monarcas anteriores se entendían exceptuadas las exenciones de las alcabalas y portazgo, sin perjuicio de otros privilegios. 

    En orden a lo anterior, en la Audiencia vallisoletana se abrió el proceso de revista y los demandantes presentaron sus probanzas, que eran las ordenadas por el Consejo en 1644, en iguales términos y resultados que las ya expuestas. La sentencia definitiva confirmó el privilegio de hidalguía a los “García Castañón Auriolis” de Cabañas, sin las exenciones tributarias que señaló el Consejo. Fue el 18 de febrero de 1648 y la carta ejecutoria se expidió el 8 de mayo de 1649.


 Los descendientes Auriolis, hidalgos de privilegio

    Aun a falta de profundizar en la temática de las hidalguías de Cabañas y sus linajes, se puede señalar que apenas hay rastro en la documentación de la Chancillería de la línea familiar García Castañón y la continuación del privilegio Auriolis. Sin embargo, sí hay cierta información de los descendientes de un Marqués García Castañón que, al parecer, disfrutaron del privilegio Auriolis, si interpretamos correctamente el añadido Auriolis al primer apellido Marqués.

Dicha información es la que sigue:

— Apeo de 1646. “Francisco Marqués Cabillas y María García (Castañón), su nuera, viuda de Gabriel Marqués, en el lugar de Valle Salgado”. Aforados y vasallos del mayorazgo de Cristóbal Sánchez de Ulloa que presentaron escrituras de los foros[16].

— Apeo de 1688. Foro de Pedro Fernández y Santiago Marqués Auriolis, en el Rebollo. Fueron testigos foreros: Santiago Marqués y Andrés del Puerto. Limitaba el foro con el camino rodero que va de los Agueros a la fuente de Las Malladas y Cubillos. Declararon por su forero a Pedro Alonso Rubio. Las condiciones del foro no se alteraron en este apeo de 1688 respecto al de 1646[17]. También aparece este Auriolis en las probanzas de la real provisión de los Guerra, como uno de los peritos empadronadores para la moneda forera de 1698[18].

— Pleito 1697-1702. “María de Auriolis, hija de Leocadia Rubio[19], viuda de Francisco Marqués”[20]. En un pleito que trata sobre el enfrentamientos entre Hervededo y Cabañas por los límites de unos pastos que ambos reclamaban como parte de su jurisdicción, en el sitio de Valderarrosa, del señorío de Pedro Sánchez de Ulloa. Los de Hervededo intentaron robar el ganado de los de Cabañas y llegaron a agredirles con palos, de lo que resultó un herido entre los cabañeses, según la versión de estos. Entre los implicados en el enfrentamiento e imputados de Cabañas aparece la dicha Leocadia Rubio, madre de María de Auriolis, a la cual se apresó junto a Santos Marqués, Antonio Marqués, Alejo García y Santiago Rubio y que expresamente “…se manda mantener presa („.).y sólo salga para ir a misa y vuelva (so) pena de cien ducados…” por orden de 31 de mayo de 1697.

 

Mapa geográfico del Partido de Ponferrada, que suelen llamar regularmente provincia del Vierzo...Año de 1786. Autor:Tomás López (1730-1802).Biblioteca Digital RAH.

 

 Las reales provisiones de hidalguía en el siglo XVIII

    La condición de los hijosdalgo de Cabañas en el siglo XVIII fue reconocida por real provisión y no por carta ejecutoria. A diferencia de la costosa y más compleja ejecutoria que contiene una sentencia firme, a ejecutar obligatoriamente por la parte perdedora del pleito, la real provisión de hidalguía era de diligencias rápidas y más barata, pero sin sentencia definitiva, pues se trata de resolución simple, “sentencia sumaria”, emitida por la Sala de Hijosdalgo de las Chancillería que da por buenas las probanzas del pretendiente y hace constar la aceptación de la resolución por el concejo o, dicho de otra forma, de llegar a un acuerdo entre las partes que evita el proceso ejecutorio. Así, hay quien mantiene que, con propiedad, se debe llamar real provisión de un mismo acuerdo[21]. Otras denominaciones sinónimas son la de real provisión de dar estado conocido y expediente provisional de hidalguía.

    También, al contrario que la ejecutoria, la provisión es una acreditación limitada al lugar de vecindad del pretendiente, y cabe hacer al respecto otra la distinción de las provisiones, la de la real provisión de manutención y continuación de la hidalguía. Un recurso que se iniciaba cuando a un hidalgo reconocido, notorio, se le retiraban los privilegios en su lugar de origen o que por traslado a una localidad muy próxima tuviera necesidad de demostrar su hidalguía en el lugar de origen.

    Sin embargo, a efectos prácticos inmediatos, el valor de las ejecutorias y las provisiones era el mismo en relación al objetivo de que los concejos inscribieran a los pleiteantes por su nobleza probada en el padrón de hijosdalgo y, por tanto, que ejecutaran las exenciones tributarias y respetaran los privilegios políticos y sociales correspondientes[22]. La consideración social de ambas formas era equiparable. El grueso de las provisiones, al igual que el de las ejecutorias, lo componen las probanzas de hidalguía que presentaban los pretendientes, en la forma ya expuesta y pormenorizada en la ejecutoria del privilegio de Velico Auriolis.  En las provisiones de Cabañas, la mayoría de pretendientes acreditaron sus pruebas de nobleza por padrones desde el siglo XVII, excepto un par que lo hicieron desde las primeras décadas del siglo XVIII.

    La primera generación de provisiones fueron las expedidas entre 1725 y 1727 a: Roque Álvarez del Puerto Fernández, Juan del Puerto Álvarez y Santiago del Puerto García, Santiago García (Pérez) Lorenzana, Juan García González, Santiago García Sánchez, Rodrigo García Álvarez, José García (García) Sánchez, Antonio Marqués García, Juan Alonso Marqués García, Justo Marqués García, Pascual Marqués Rubio, Alonso Marqués Barbiñas García, Pedro Marqués Barbiñas Rubio. Inician el pleito en 1727 sin que figure la real provisión: Antonio Marqués Rubio y Rafael Marqués García Rubio.

Siguieron hasta fin del siglo las de:

1737, Pedro Guerra Álvarez

1750, Diego González Santalla Fernández

1756, Francisco Cayetano García Rubio

1757, Lázaro del Puerto García

1757-58, Juan Antonio y Pedro Álvarez del Puerto García

1767, Santiago García Aller

1769, Cristóbal García

1769, Miguel García

1782, Tirso Marqués Rodríguez, Pascual Marqués Santalla

1791, Santiago López Rubio

1794, Francisco García Méndez Sánchez

1795, Manuel Guerra Lorenzana

1795, Domingo Guerra Fernández[23]

 

 Los Guerra

    La provisión de los Guerra, expedida el 12 de septiembre de 1795[24], o “la ordinaria de dar estado”, que dice el documento, iniciada con la demanda de hidalguía puesta por Manuel Guerra al concejo de Cabañas, el 28 de febrero de 1795, por sí y en nombre de sus hijos Rosendo, menor, y Domingo. Vecinos todos de Cabañas del Portiel. Como en las anteriores provisiones, denuncian estos pretendientes a hijosdalgo que el concejo los ha incluido en los patrones de pecheros para las contribuciones ordinarias propias de este estado, y ello a pesar de ser hijosdalgo notorios desde sus bisabuelos por línea de varón, habérseles guardado las deferencias, exenciones de quintas y pechos que corresponden a su nobleza y haber figurado en esta forma en los padrones de hijosdalgo. Pero, no obstante tal notoriedad de estado,

… por algunos oficiales y vecinos de dicho pueblo se intenta repartirnos y obligarnos a pagar la contribución del servicio ordinario a pretexto de que por nuestra pobreza y que siempre fueron de cortos medios nuestro padre y abuelo no pudieron filiar y obtener la real provisión que para ello se requiere como lo han hecho los demás vecinos que gozan el estado, y todo en perjuicio de nuestra notoria hidalguía…

    En orden a lo dicho, solicitan una real provisión de hidalguía, para que se les quite del padrón de pecheros y se les reconozca, plenamente, como hijosdalgo. Una provisión que se extiende en el detalle de los procedimientos de este tipo de reconocimiento de hidalguía e insiste   en extremar las precauciones en las probanzas, ya que se han detectado en muchas peticiones de provisión no solo defectos de forma sino también "fraudes y monopolios con cuyos reprobados medios intentan muchos ingerirse al estado de hijosdalgo que no les corresponde…". Considera la Sala de Hijosdalgo, especialmente, culpables de este desorden a los escribanos de los pueblos que dan fe de padrones y otras probanzas ficticias a requerimiento de los pretendientes.

    En acatamiento a las disposiciones preceptivas, el procurador síndico general del pueblo, Cayetano García, para dar fe de vecindad, recibió por testigos a Eusebio Marqués, Cristóbal Marqués y José del Puerto. Vecinos que declararon que los Guerra pretendientes son vecinos todos de Cabañas, así como sus padres y abuelos, y que todos “... siempre fueron y son tenidos por hijosdalgo y por tales los vio alistarse en los padrones y listas de quintas...”.

    A continuación, el concejo nombró a Manuel del Puerto comisario informante para asistir a la práctica de las diligencias de filiación y justificación que presentan los pretendientes. Probanzas que consisten, como ya se ha expuesto en los anteriores expedientes, en la certificación de los padrones donde figuran los Guerra, partidas parroquiales y declaraciones de testigos, cuyo resultado de filiación familiar es el que se recoge en el extracto de hidalguía de Vicente de Cadenas y Vicent que se recoge al final de este apartado

Entonces, tenemos la siguiente relación:

Padrones de la moneda forera

1698, figura Ángel Guerra, abuelo y bisabuelo de los demandantes, como hijodalgo notorio[25]

1722, Julián Guerra, padre de Manuel, abuelo de Domingo, hijodalgo notorio.

1737, 1745, 1753, Julián Guerra tiene dos hijos llamados Alejandro y Manuel, hijosdalgo notorios

1763, Manuel Guerra, hijo de Julián, tiene un hijo, Manuel Guerra, hijodalgo notorio

1775, “padrón de padre e hijos. Manuel Guerra, hijodalgo notorio, como lo fue Julián Guerra, su padre, tiene tres hijos llamados Domingo, Rosendo y Rodrigo Guerra de dicha calidad”

1783. Ídem

1790, “padrón de los pretendientes. Manuel Guerra, hijo que quedó de Julián, hijodalgo notorio, tiene por sus hijos legítimos a Domingo y Rosendo, hijosdalgo, como dichos su padre y abuelo.”

Alistamientos de quintas de Milicias

1767, “Manuel Guerra de edad de treinta y cuatro años y sus hijos Domingo de edad de nueve, y Rosendo de edad de seis años, están en el goce de hijosdalgo notorios.”

Padrón a calle hita

1792, Manuel Guerra de setenta y dos del estado noble, un hijo llamado Rosendo de veinte y ocho años.

Domingo Guerra de treinta y cuatro, estado noble, una hija.

 Compulsa de las partidas parroquiales.

Desde la de Julián, padre de Manuel y abuelo de Domingo en 1688, como figuran en detalle en el extracto final indicado. 

Interrogatorio de Testigos

    Al interrogatorio se presentaron por testigos a Baltasar Marqués, José Marqués de 80 años y Domingo Marqués de 68 años.

    Las preguntas del interrogatorio fueron las usuales sobre si conocían a los pretendientes, su hidalguía y legitimidad de su nacimiento. Además se preguntó, al respecto de ciertas lagunas en la información de las filiaciones, si sabían los testigos que “en esta provincia antes había la costumbre de nominarse las mujeres con el apellido de sus madres y por ello se encuentra así equivocadamente anotado en los registros parroquiales” y sabían que los libros parroquiales más antiguos se habían quemado en la casa del párroco, en Cueto, donde este residía, motivo por el cual no presentaron los Guerra sus filiaciones más antiguas.

    Por fin, en el 20 de junio de 1795 el concejo y vecinos reunidos a toque de campana se manifiestan dispuestos a acatar la real provisión y reconocer a los Guerra por hijosdalgo, pero no a hacerla efectiva hasta que no llegase la provisión formalizada, como se hizo el dicho el 12 de septiembre de este año.  De los reunidos firmaron los que sabían hacerlo[26].

 

 Extractos genealógicos

    Filiaciones genealógicas de los Guerra según el documento de provisión que corrige algunos errores u omisiones de los extractos de Vicente de Cadenas y Vicent[27], los que no obstante son de obligada consulta. Siguen con igual consideración y en su apartado correspondiente los otros extractos de las hidalguías seleccionadas.

Manuel Guerra García de Lorenzana, vecino de Cabañas del Portiel de Don Fernando. Por sí y sus hijos

Bautismo[28]: 24 de enero de 1728- Nacimiento: 12 de enero de 1728.

Casado con: Dominga Fernández Cachón, hija de Pedro Fernández y de Lucía Cachón, en Chano, valle de Fornela, el 25 de mayo de 1756.

Hijos: Manuel; Domingo, bautizado en Cabañas el 20 de mayo de 1760;

Rosendo, bautizado en Cabañas el 6 de marzo de 1763, y Rodrigo.

Pruebas de nobleza: padrones de Cabañas; 1737, 45, 53, 63, 75, 83 y 90

Inicia juicio: 28 de febrero de 1795; real provisión de un mismo acuerdo el 12 de septiembre de 1795.

Padre: Julián Guerra Sánchez

Bautismo: Cabañas, 19 de enero de 1688

Casado con: Josefa García de Lorenzana, en Cabañas el 16 de junio de 1721

Hijos: Alejandro y Manuel

Pruebas de nobleza: padrones de Cabañas: 1722, 37, 45 y 53.

Abuelo: Ángel Guerra

Casado con: Micaela Sánchez

Hijos: Julián, Bárbara y María

Pruebas de nobleza: padrones de Cabañas de 1698.

Legajo 1.193, número 47.


Domingo Guerra; vecino de Cabañas

B. Cabañas, 20 de mayo de 1760- N. 19 de mayo de 1760

C. Juana García Carro, hija de Antonio García Carro y de Juana García, en Cabañas, el 15 de abril de 1788.

H. Juan, B. 31 de marzo de 1795.

P.N. Padrones de Cabañas; hidalgo en 1775, 83 y 90

I.J. 28 de febrero de 1795; R.P. de un mismo acuerdo el 12 de septiembre de 1795.

Padre: Manuel Guerra.

B. Cabañas, 24 de enero de 1728.

C. Dominga Fernández, hija de Pedro Fernández y de Lucia Cachón, en Chano[29], el 25 de mayo de 1756.

H. Manuel, Domingo, Rosendo y Rodrigo.

P.N. Padrones de Cabañas: Hidalgo en 1737, 53, 63, 75,83 y 90.

Abuelo: Julián Guerra; hijo de Ángel Guerra y de Micaela Sánchez.

B. Cabañas, 19 de enero de 1688.

C. Josefa Lorenzana, en Cabañas, el 16 de marzo de 1721.

H. Alejandro y Manuel.

P.N. Padrones de Cabañas: hidalgo en 1722, 37, 45, y 53.

Legajo 1.193, número 47.

 

Los Álvarez del Puerto

 

 

    Son varias las ramas emparentadas de los Álvarez del Puerto que obtuvieron su hidalguía en el siglo XVIII y entre ellas destacamos la real provisión solicitada por Roque Álvarez del Puerto[30], por la información que le señala como un personaje significado en su tiempo en Cabañas. Así, en calidad de hijodalgo ocupó cargos concejiles, fue alcalde de la Hermandad de Hijosdalgo y mayordomo de la cofradía de Nuestra Señora del Rosario de Cabañas durante los años de. 1726, 27 y 28[31].

    Además de Roque, en la provisión se acreditó, el 13 de julio de 1723, en su hidalguía a Juan y Santiago del Puerto, cuyos parentescos aparecen con claridad en los extractos genealógicos que figuran el final de este apartado. Al igual que los anteriores demandantes justificaron su demanda por la negación del concejo a reconocerles en el estado de hijosdalgo e incluirles en el padrón de pecheros:

Y siendo esto así, ahora por el concejo y estado general de dicho lugar, por odio y enemiga que tienen a mis partes, algunos vecinos les quieren poner duda en su hidalguía y nobleza y intentan repartirles pechos y tributos del estado general en grave daño y perjuicio de mis partes...

    Siguen las probanzas de hidalguía por padrones, desde 1609, en los que figuran sucesivas generaciones de Álvarez del Puerto, los registros parroquiales familiares, desde 1600 y las actas de elecciones a oficios concejiles en las que figuran con sus cargos diversos miembros de este apellido.  Además, y como un mérito añadido, se certifica que el 6 de enero 1724, en virtud del acuerdo del concejo, se nombraron por alcaldes de la Hermandad de hijosdalgo de Cabañas a don Miguel Álvarez del Puerto, natural del lugar y residente en la villa de Vegas del Condado, y que por motivo de esta residencia se nombró a su teniente con la función de sustituirle en Cabañas. Fue este teniente Roque Álvarez del Puerto, su hermano, natural y vecino de Cabañas.

    Aceptadas por los alcaldes de hijosdalgo todas estas probanzas y expedida la provisión, el concejo acató la resolución judicial el 30 de mayo de 1726: “Visto todo por los dichos vecinos y concejo, dijeron daban y dieron a los dichos Roque Álvarez del Puerto y consortes contenidos en dicha real provisión el estado de hijosdalgo...”[32].

Por último, se ratifica la provisión y se impone multa al concejo:

Despáchese a estas partes provisión para que la justicia y concejo de las Cabañas del Portiel les mantengan en la posesión en que han estado de hijosdalgo de sí y su padre y abuelo, por ahora, sin perjuicio del real patrimonio y por la culpa que resulta en su narrativa, se les multa en cuatro ducados a cada uno, mancomunados, para su paga aplicados a disposición de la Sala en relación. Valladolid y julio trece de 1726.

 

Localización de los Álvarez del Puerto en la documentación de la Chancillería

— 1561, en los padrones de alcabalas de 1561, primer documento en el que aparecen los nombres de vecinos de Cabañas, cuyos detalles se han expuesto en el capítulo de los censos, figuran: Nicolás, Bartolomé y Juan del Puerto[33].

— En el apeo y demarcación de 1688, Roque Álvarez[34], como subarrendatario en el foro de Domingo Marqués Santana[35].

— En el apeo de 1726, Roque es apeador junto a Rodrigo García Carro.

— En el mismo apeo se certifico la renovación del foro nuevo de Pedro Sánchez de Ulloa a Álvaro y Roque Álvarez del Puerto...

— Sigue en este apeo “…el camino de Fresnedo que va desde dicho término hasta llegar a meterse por debajo de las casas de Santiago Álvarez del Puerto en el camino que va a Cubillos…”

— En igual apeo, “…declaran continuar dicha división por la cerca de las viñas que posee Pedro Marqués Barbiñas y herederos de Andrés Álvarez del Puerto, hasta el sitio que llamaron Las Figaliñas…”

— En un poder de 18 de marzo de 1732, aparece como testigo Lucas Álvarez del Puerto.

— Isidro Álvarez del Puerto, entre los representantes del concejo y vecinos de Cabañas en el pleito de estos, en 1737, con Jacinto Sánchez de Ulloa, Pedro de Valcárce Ponce de León, Álvaro de Quindós y demás dueños del coto Cabañas

— 1737, Águeda García, viuda de Pedro Álvarez del Puerto, en la exposición del acto de reintegro y posesión a Jacinto Sánchez de Ulloa y otros dueños de las propiedades de los vecinos de Cabañas, en consecuencia de la real ejecutoria del pleito de este mismo año que ganaron los dueños al concejo y vecinos[36].

— En un acta se da cuenta de la comisión llevada por el licenciado Francisco Miguel Díaz de Mendoza, en 1743 o 47? por la que se nombraron como jueces ordinarios de la administración realenga (sujetos a la gobernación, jurisdicción y corregimiento de Ponferrada y no a los señoríos) de los lugares donde residen a Pedro Álvarez del Puerto, vecino de Cabañas, entre otros.

— En un poder de 12 de octubre de 1769, figuran entre los reunidos en concejo Pedro y Agustín Álvarez del Puerto.

— Roque Álvarez del Puerto e Isidro Álvarez del Puerto en el concejo de abril de 1737, “…en Las Corradas, donde se reúne el concejo usualmente…”, a efectos de responder a la citación de Jacinto Sánchez de Ulloa. Presentes, también, en otras tantas reuniones del mismo año[37].

— En la Ejecución de la desposesión a los foreros de Cabañas por Álvaro de Quindós y Lamas, señor de Cueto y dueño de la cuarta parte de la jurisdicción y solar de las Cabañas, figura Agustín Álvarez del Puerto, con foros en el barrio del Valle del Agua e Iñigo Álvarez del Puerto en igual diligencia en el barrio del Caserón.

— En la misma desposesión, en el Valle del Agua, campa y chana de Cueto y en el camino que va de Sancedo a Ponferrada...”“... al sitio que llaman el valle del Agua, arriba de la casa de Roque Álvarez del Puerto y de el citado Camino Real hasta llegar al mojón de piedra que está en el Camino Real, que llaman las Figaliñas...”

— 1775, ejecuciones de embargo ante la justicia de Arganza, de Melchora Jalón, en representación de su hijo, contra, entre otros vecinos de Cabañas, Pedro Álvarez del Puerto, por lo que debían al hijo de Melchora de su mayorazgo[38].

 

 Extractos Genealógicos

Roque Álvarez del Puerto, vecino de Cabañas del Portiel.

B. Cabañas, 1 de agosto de 1678

P.N. Hijodalgo en padrones de Cabañas de 1723.

I. J. 11 de mayo de 1726; R.P de 13 de julio de 1723.

Padre: Andrés Álvarez del Puerto.

B. Cabañas, 29 de junio de 1657.

C. Pascuala Fernández, hija de Pedro Fernández y de Ana Fernández, en Cabañas, el 8 de julio de 1677.

P.N. Hijodalgo en padrones de Cabañas de 1674, 1716, 10 y 23.

Abuelo: Andrés Álvarez del Puerto, hijo de Álvarez del Puerto y Teresa García.

B. Cabañas, 11 de julio de 1605.

C. Isabel Álvarez, en Cabañas, el 9 de mayo de 1641.

P.N. Hijodalgo en padrones de Cabañas de 1609, 22 y 29.

Legajo 917. Número 55[39].

 

Juan del Puerto, vecino de Cabañas del Portiel de Don Fernando

B. Cabañas, 2 de julio de 1692

       I.J. 11 de mayo de 1726; R.P. el 13 de julio de 1726.

Padre: Andrés del Puerto.

B. Cabañas, 12 de septiembre de 1668.

C. Inés Álvarez, hija de Juan Álvarez y de Catalina Rodríguez, en Cabañas, el 21 de octubre de 1691.

P.N. Padrones de Cacabelos: hijodalgo en 1674 y 1710.

Abuelo: Gregorio del Puerto, hijo de Santiago del Puerto y de Catalina Rubio, nieto de Andrés del Puerto y Teresa García, vecinos de Cabañas.

B.Cabañas, 10 de febrero de 1641.

C. Inés Marqués, hija de Domingo Marqués y de Isabel Marqués, en Cabañas, el 20 de agosto de 1660.

P.N. Padrones de Cacabelos: 1674.

Legajo 917, nº 55


Santiago del Puerto, vecino de Cabañas del Portiel de Don Fernando

B. Cabañas, 13 de diciembre de 1685

I.J. 11 de mayo de 1726.

Padre: José del Puerto.

B. Cabañas, 10 mayo de 1668.

C. Agustina García, en Cabañas, el 20 de octubre de 1683.

P.N. Padrones de Cacabelos 1674.

Abuelo: Fabián del Puerto, hijo de Domingo del Puerto y María Marqués; nieto de Andrés Álvarez del Puerto y de Teresa García, vecinos de Cabañas.

B. Cabañas, 9 de mayo de 1640.

C. Catalina Marqués, hija de Domingo Marqués y de Isabel Marqués, en Cabañas, el 8 de agosto de 1665.

P.N. Padrones de Cacabelos: hijodalgo en 1674.

Legajo 917 nº 55

 

Los Marqués

    El apellido Marqués abunda en nuestra documentación y se hace difícil localizar a las ramas hidalgas que constan en las provisiones, porque lo más frecuente es que se omita el segundo apellido. Por ello, y para una mayor información a cualquiera interesado en este linaje, sería necesaria una investigación centrada en el apellido, que aquí no se plantea en profundidad, para situar a los sujetos en el contexto social de los pleitos.

    Aparte de esto, se ha seleccionado la provisión de Pascual Marqués y su sobrino Bartolomé Marqués[40] por ser de la primera generación de hijosdalgo en el siglo XVIII, la de 1725-27 y seguir un trámite que referencia el concepto de la provisión de manutención y continuación de la hidalguía que valga precisar tan solo, sin entrar en detalles que exceden la intención de este libro y como se ha comentado, que es afín en su objetivo al de la provisión de dar estado conocido y la carta ejecutoria.

Como en los anteriores casos estos Marqués fueron perturbados en su hidalguía

… por algunas personas de dicho lugar de las Cabañas, por el odio y mala voluntad que los han tenido y tienen, les habían querido interrumpir por la posesión en que estaban…

y pidieron que se les expidiese real provisión de manutención y continuación de la hidalguía. Sin embargo, los alcaldes de hijosdalgo a pesar de haber anunciado que mandaban despachar la provisión, en realidad dieron auto para una ordinaria de tildar o sacar prendas, 8 junio de 1726, por la que afirmando no haber lugar para la provisión, encargaban al concejo y vecinos que cobrasen a los pretendientes los pechos correspondientes al estado llano declarado, si no lo habían hecho antes, o por el contrario, si los reconocían como hidalgos, antes de borrarlos de los padrones de pecheros, tenían que declaran ante la Sala de Hijosdalgo los motivos que les llevaron a dicha calificación.

Sin provisión y prolongándose las diligencias, derivó el asunto para los Marqués

... en grave daño y perjuicio de su notoria nobleza e hidalguía (...) siguiéndose de lo referido crecidos gastos, los que no pueden soportar respecto ser unos pobres de solemnidad...

     En consecuencia, apelan el 1 de abril de 1727 y piden que se revoque el auto y se les expida la citada real provisión. Siguiendo los procedimientos ya descritos, se presentan partidas parroquiales desde 1668, padrones desde 1622, en los que figuran los ascendentes hasta los pretendientes que comentamos del siglo XIX.

La provisión final no consta ratificada en el documento.

 

 Localización de los Marqués en la documentación

    El apellido Marqués es el que más aparece en la documentación, en padrones, foros, reuniones del concejo y conflictos varios. Se puede deducir por esta abundancia que eran muchos los vecinos que lo llevaban. Razón por la cual no es posible ser exhaustivos en la relación que sigue y se recogen los relevantes en orden a la importancia de los documentos o de los procesos más decisivos para Cabañas.

— 1561, en los padrones de alcabalas de este año (primer documento en el que aparecen los nombres de vecinos de Cabañas, cuyos detalles se han expuesto en el capítulo de los censos) figuran: Alonso, Alonso, Sebastián, Domingo, Pedro, Pedro y Juan Marqués[41].

—1595. Domingo Marqués el mozo aparece, entre otros vecinos, preso como consecuencia de la condena por haber arrendado los montes de Cabañas sin el permiso de Juan Sánchez de Ulloa, que se pretendía su dueño solariego. Entre los embargados había otros Marqués, además de Domingo: Juan Marqués Blanco, Juan Marqués, hijo de Teresa Domínguez y Francisco Marqués[42]

— 1649, en el pleito de los García Castañón: Domingo Marqués de Santana/ Santa Ana; Alonso, Andrés, Cristóbal, Domingo y Domingo el mozo, Francisco el viejo, Gabriel, Gaspar y Domingo, hermanos, Gaspar y Francisco, Juan, Juan, Lázaro, Luis, Marcos, Pedro, Andrés y Tomás Marqués[43].

— 1702, en la ejecutoria de Pedro Sánchez de Ulloa del pleito con otros dueños y señores de la zona, en cuyo transcurso se enfrentaron los vecinos de Hervededo y Cabañas, fueron imputados: Antonio, Bernardo, Miguel y Santos Marqués[44].

— 1717, como titulares de los foros que aluden a los primeros foreros y, en otros años, a los descendientes, están: Domingo Marqués, Francisco Marqués Cavillas, Marcos Marqués, Domingo Marqués Santana, Andrés y Alonso Marqués, Juan Marqués, Pedro y Gaspar Marqués, Pedro Marqués, Pedro Marqués el mozo[45].

— 1550-1737, en el pleito de 1737 con el concejo de Cabañas de Jacinto Sánchez de Ulloa y otros dueños del lugar. Son bastantes los foreros Marqués citados en el señalado intervalo de siglos y se hace imposible por cuestión de espacio citarlos a todos en su tiempo y circunstancias. Remitimos por ello a la consulta del documento[46].

— 1775, unos de los muchos pleitos que Melchora Jalón y Brizuela, en representación de José María Sánchez de Ulloa, tuvo con el concejo de Cabañas y el fiscal del rey. Al igual que en el documento anterior, se hace imposible detallar a los muchos Marqués que figuran en el transcurso del proceso, pero sí se pueden señalar a los que constan destacados por su dimensión pública, como Mateo Marqués, alcalde de la Santa Hermandad, Matías y Roque Marques, regidores, o los que se distinguen por estar citado su segundo apellido: Manuel Marqués Gavilanes y Manuel Marqués de la Dehesa[47].

 

 Extractos genealógicos

Pascual (García)[48] Marqués Cosmen, vecino de Cabañas del Portiel de don Fernando.

B. 9 de abril de 1668.

P.N. Padrones de Cabañas: Hidalgo en 1710, 16 y 23.

I.J. 5 de mayo de 1727.

Padre: Francisco García Marqués.

B. Cabañas del Portiel, 4 de mayo de 1638.

C. Leocadia Cosmen Rubio (“Cosmet y Cosmena” en otras partidas), hija de Bartolomé Cosmen (“Cosmena”) y de Cecilia Rubio, en Cabañas del Portiel, el 10 de agosto de 1664.

P.N. Padrones de Cabañas: Hidalgo en 1674.

Abuelo: Domingo Marqués.

C. María Castañón.

H. Francisco, Tomás y María.

P.N. Padrones de Cabañas: Hidalgo en 1622 y 29.

Legajo 1.308. Número 29[49].

 

Bartolomé Marqués García, vecino de Cabañas, en su nombre su tío Pascual Marqués.

B. Cabañas del Portiel de Don Fernando, 6 abril de 1713.

P.N. Padrones de Cabañas: hidalgo en 1723.

I.J. 5 de mayo de 1727.

Padre: Tomás Marqués.

B. Cabañas, 17 de marzo de 1679.

C. Águeda García.

H. Tomás, María Micaela y Bartolomé.

P.N. Padrones de Cabañas: hidalgo en 1710.

Abuelo: Francisco Marqués, hijo de Domingo Marqués y de María Castañón ("Castañona").

B. Cabañas, 4 de mayo de 1638.

C. Leocadia Rubio ("Rubio"), hija de Bartolomé Corcuera y de Cecilia Rubio ("Rubia"), en Cabañas, el 10 de agosto de 1664.

H. Tomás y María

P.N. Padrones de Cabañas: hidalgo en 1674

Legajo 1.308, número 29.


Rafael Marqués García, bautizado el 8 de octubre de 1691, y Cristóbal, bautizado el 28   de junio de 1700, natural y vecino de Cabañas del Portiel de Don Fernando.

P.N. Padrones de Cabañas: hidalgo en 1710, 16 y 23.

I.J. 5 de mayo de 1727

Padre: Simón Marqués García.

C. María Rubio, hija de Francisco Marqués y de Leocadia Rubio, en Cabañas, el 10 de mayo de 1690.

H. Rafael, Cristóbal y Catalina.

P.N. Padrones de Cabañas: hidalgo en 1686.

Abuelo: Miguel Marqués García.

P.N. Padrones de Cabañas: hidalgo en 1674.

Legajo 1.308, nº 29.

 

García Lorenzana

    Aunque nuestro estudio no haya profundizado, como en los casos anteriores, en la hidalguía y presencia de los García Lorenzana, estos apellidos no se pueden dejar sin mencionar.  "La hordenanza de dar estado conozido", 1726, de este linaje cabañese instituido en el siglo XVIII, abunda en lo dicho:

Miguel Fernandez de Arauxo en nombre de Santiago Garzía Lorenzana, vecino del lugar de las Cavañas del Portiel de Don Fernando (...)Digo que mi parte son hixosdalgo notorios, de sangre de sí, y los dichos sus padres, abuelos, visabuelos y demás sus aszendientes por línea recta de varón, en cuia posesión quieta y pazífica an estado y están cada uno en su tiempo en dicho lugar de las Cavañas y demás donde an bibido y morado y tenido sus vienes y hazienda, gozando todos los honores, franquezas y libertades que se guardan y deven guardar a los demás hijosdalgo notorios de sangre de estos vuestros reynos, sin cosa en contrario. Y siendo esto así, aora, por el consejo y estado general de dicho lugar, por odio y enemiga que tienen a mis partes, algunos vezinos les quieren poner duda en su ydalguía y nobleza...[50]

 

Extractos genealógicos

Santiago García Lorenzana, vecino de Cabañas del Portiel de Don Fernando.

B. Cabañas, 3 de agosto de 1662.

P.N. Padrones de Cabañas de 1710, 16 y 23.

I.J. 11 de marzo de 1726; R.P. de 17 de agosto de 1726

Padre: Pablo García

B: Cabañas, el 14 de diciembre de 1602

C. Ana Pérez de Lorenzana, hija de Alonso de Lorenzana y de Beatriz Rodríguez, en Cabañas, el 16 de mayo de 1659.

P.N. Padrones de Cabañas de 1674

Abuelo: Pablo García; hijo de Andrés García y de Inés Baello.

B. Cabañas, el 1 de marzo de 1579.

C. Catalina Cano, hija de Francisco Cano y de Catalina García, en Cabañas, el 10 de enero de 1597.

P.N. Padrones de Cabañas de 1609, 22 y 29.

Legajo 919, nº 73[51].


Onomástico 

 Castañón Auriolis/les, María/ vª de Cabañas

Fernández, Domingo/ vº de Cabañas

Francisco Marqués, vº de Cabañas

García Castañón, Brígida/ vª de Cueto

García Castañón, Felipe/ vº de Cabañas

García Castañón, Matías Bernardo/ vº de Cabañas

García Martínez, Francisco/ vº de Cabañas

García, Alejo/ vº de Cabañas

García, Alonso/ vº de Sancedo

García, Andrés/ vº de Cabañas

García, Bartolomé/ vº de Cabañas

García, Domingo, el viejo/ vº de Cabañas

García, Domingo/ vº de Cabañas

García, Mateo/ vº de Cabañas

García, Miguel/ vº de Cabañas

Guerra, Juan y Pedro/ vos de Cabañas

Guerra, Juan/ vº de Cabañas

Guerra, Pedro/ vº de Cabañas

Juan Marqués Blanco, vº de Cabañas

López, Domingo/ vº de Cabañas

López, el mozo, Domingo/ vº de Cabañas

Marqués de Santana/Santa Ana, Domingo/ vº de Cabañas

Marqués, Alonso/ vº de Cabañas

Marqués, Andrés/ procurador y vº de Cabañas

Marqués, Cristóbal y Fernando/ vos de Cabañas

Marqués, Domingo/ vº de Cabañas

Marqués, el mozo, Domingo/ vº de Cabañas

Marqués, el viejo, Francisco/ vº de Cabañas

Marqués, Gabriel/ vº de Cabañas

Marqués, Gaspar y Domingo/ hermanos, vos de Cabañas

Marqués, Gaspar y Francisco/ vos de Cabañas

Marqués, Juan/ procurador general de Cabañas

Marqués, Juan/ vº de Cabañas

Marques, Lázaro/ vº de Cabañas

Marqués, Luis/ vº de Cabañas

Marqués, Marcos?/ vº de Cabañas

Marqués, Pedro y Andrés/ vos de Cabañas

Marqués, Tomás/ vº de Cabañas

Martínez, Francisco/ vº de Cabañas

Panizo, Domingo/ vº de Cabañas

Pineiro, Domingo/ vº de Cabañas

Puerto, Antonio del/ vº de Cabañas

Puerto, Diego del/ vº de Cabañas

Puerto, Lázaro del/ vº de Cabañas

Puerto, Pedro del/ vº de Cabañas

Riesco, Pedro/ vº de Cueto

Rubio, Alonso/ regidor y vº de Cabañas

Rubio, Gregorio/ vº de Cabañas

Rubio, Santiago y Gregorio/ vos de Cabañas

Rubio, Tomás/ vº de Cabañas

Teresa Domínguez, vª de Cabañas

Vacas, Andrés de las/ vº de Cabañas

Vacas, Andrés y Pedro de las/ vos de Cabañas

Vacas, Pedro de las/ vº de Cabañas

Velico Auriolis


Notas

[1] Los censos aludidos son: la averiguación de 1530, el censo de alcabalas de Felipe II, 1561, el censo de millones de Felipe II, 1591. Véase al respecto el CAPÍTULO 1. Evolución de la población de Cabañas según los censos históricos.

[2] Un resumen breve de esta tipología en Wikipedia, entrada hidalgo. Para una información de mayor entidad sobre la hidalguía es obligado citar a los maestros A. DOMÍNGUEZ ORTIZ y B. BENNASSAR PERILIJER. Del primero se puede recomendar Las clases privilegiadas en la España del antiguo régimen, ISTMO, Madrid, 1973, 3ª ed. 1985, y del segundo, aparte su producción en francés, un artículo clarificador: "Los hidalgos en la España de los siglos XVI y XVII: una categoría social clave", Vivir el Siglo de Oro. Poder, cultura e historia en la época moderna. Estudios en homenaje al profesor Ángel Rodríguez Sánchez, Universidad de Salamanca, Salamanca, 2003, págs. 49-59. Por último, y al margen de su discurso político, véase V. DE CADENAS Y VICENT, Heráldica, genealogía y nobleza en los editoriales de"Hidalguía," 1953-1993: 40 años de un pensamiento, Ed. Hidalguía, Madrid, 1993.

[3] “Hijosdalgo y hombres buenos en la España Cervantina”, Boletin de la Real Academia de la Historia. Tomo CCIII, nº 1, 2006.

[4] Localidades actuales: Teverga-Páramo-La Focella/ antigua: Paramo de la Focella/ entidad principal: Teverga/ provincia actual: Asturias/ anetigua: León-Asturias

[5] Las noticias históricas sobre el personaje no son muchas, según informa el privilegio original, conservado en el Archivo General de Simancas, era caballerizo (supercavallericus) y vasallo del conde Pelayo Froilaz. Se puede ver la transcripción, en latín, en Google libros: Colección de cédulas, cartaspatentes, provisiones, reales ordenes y otros documentos concernientes à las provincias Vascongadas..., Imprenta Real, 1830, págs. 12,13. Y un estudio histórico en Boletín del Instituto de Estudios Asturianos, nos 133-136. Sobre la ortografía del nombre hay varias formas en la documentación consultada, así: V/Belico, V/Bellico Auriolis/les.

[6] ARChVa, RE, C. 2763-75, y de aquí en adelante en lo que se expone del pleito. 

[7] En el Archivo de la Real Chancillería hay algo más de 20 pleitos de estos descendientes de Velico Auriolis, repartidos por diversas localidades de Castilla, León, Asturias, Euskadi, etcétera.

[8] Localidad antigua: Majúa/ actual: La Majúa /Entidad principal: Babia de Abajo/ Provincia antigua: León/ actual: León; en Identificador del Catastro del Marqués de la Ensenada, Respuestas generales, [en línea] PARES.

[9] Entre otros, por ejemplo, figuran: Cosme el viejo y Juan Pérez, confirmados en el privilegio por el rey don Enrique, en 1420; Alonso Rodríguez, del Páramo de la Focella que fue confirmado por los Reyes Católicos; siguen, en orden cronológico, otros descendientes de esta familia y en 1599 se ratificaba a Diego García del Páramo y su hijo Juan de Velasco, vecinos del mismo lugar.

[10] El 2 de febrero de 1613, juró como testigo Fabián Tocho el viejo, vecino de la Majúa, y en los días siguientes juraron: Pedro Álvarez de Freijó, vecino de la Majúa, Francisco Álvarez, vecino de San Emiliano /“Santo Millano”; Bartolomé García, vecino de San Emiliano; Pedro Taleón, vecino de La Majúa, Juan Álvarez de la Presa, vecino de Cospedal; Toribio el viejo, vecino de Villargusán /”Villardeusán”; Mateo García, vecino de Robledo.

[11] Para una visión general de estas diligencias y su concreción en la real carta ejecutoria véase E. RUIZ GARCÍA, "La carta ejecutoria de hidalguía: un espacio gráfico privilegiado", en La España Medieval, Norteamérica , ene. 2007. [en línea]  <http://revistas.ucm.es/index.php/ELEM/article/view/ELEM0606220251A> [05-2012].

[12] Estaban presentes en aquella reunión vecinal, además de dicho procurador: Andrés García, Lázaro del Puerto, Juan Guerra, Francisco Martínez, Domingo Marqués de Santana/Santa Ana, Andrés Marqués, Domingo López, Alonso Marqués, Alejo García, Francisco Marqués, el viejo, Domingo Marqués, el mozo, Pedro de las Vacas, Andrés de las Vacas, Diego del Puerto, Domingo Pineiro, Domingo Fernández, Gregorio Rubio, Domingo Panizo, Pedro del Puerto, Bartolomé García, Mateo García, Gabriel Marqués.

[13] Parece que el apellido García está omitido en estas mujeres que, según indica el contenido, son hermanas de los citados varones García Castañón. Es más, en otro documento de 1646, referenciado más adelante, la viuda de Gabriel Marqués aparece como María García. Aparte del baile de apellidos usual en el período por la ausencia de una normativa obligatoria como la actual, fue costumbre en esta y otras zonas de los reinos peninsulares que las mujeres tomaran el apellido de la madre.

[14] En esta ocasión, recibieron la notificación de la demanda en el concejo abierto de Cabañas: Juan Marqués y Pedro del Puerto, procuradores generales, Lázaro Marques, Lázaro del Puerto, Domingo García, el viejo, Andrés García, Antonio del Puerto, Francisco García Martínez, Juan y Pedro Guerra, Domingo Marqués, Pedro y Andrés Marqués, Tomás Marqués, Domingo López, el viejo, Domingo López, el mozo, Alonso Marqués, Cristóbal y Fernando Marqués, Gaspar y Francisco Marqués, Tomás Rubio, Miguel García, Andrés y Pedro de las Vacas, Gaspar y Domingo Marqués, hermanos, Pedro de las Vacas, Domingo Pineiro/, Domingo Fernández, Santiago y Gregorio Rubio Domingo Panizo, Luis Marqués, Bartolomé García, Alonso Rubio, el regidor, Juan Libran, Marcos? Marqués.

[15] La sucesión de las sentencias era, primero, la que dictaba la Sala de Hijosdalgo, apelada esta se emitía la de vista, y ya por suplicación una nueva apelación terminaba con la sentencia de revista.

[16] ARChVa, RE, C. 3142,44.

[17] Ibídem.

[18] ARChVa, SH, C. 1193,47, folio 16 r., provisión que se refiere más adelante.

[19] ARChVa, RE, C. 3100,3.

[20] El nombre del difunto aparece en el apeo de 1688 que antecede, ARChVa, RE, C 3142,44.

[21] Conde de BORRAJEIROS, “La llamada provisión de Hidalguía”, Revista Hidalguía número 286-287. Año 2001, págs. 359-368 [en línea] Google Books

[22] Ibídem.

[23] Otras hidalguías expedidas en lugares de la jurisdicción de Cabañas, como Cortiguera y poblaciones cercanas, como Cueto, de sujetos nacidos o con ascendentes en Cabañas no se han considerado en esta relación, salvo, y a modo de ejemplo, la provisión de Pedro Guerra Alvárez, trasladado a Cueto. Sin embargo, las genealogías de  todos, citados aquí o no, figuran, como ya se ha indicado, en los extractos de V. DE CADENAS Y VICENT, a los que remitimos para su consulta.

[24] ARChVa, SH, C. 1193,47

[25] Uno de los peritos empadronadores fue Santiago Marqués Aurioles, folio 16r.

[26] Estuvieron presentes en la reunión concejil los siguientes vecinos: Santiago López, juez ordinario, Juan Marqués, regidor, Cayetano García, procurador síndico, José Gómez, Alonso del Puerto, José Lorenzana, Felipe García, Manuel Marqués, Agustín Álvarez, Benito del Puerto, Juan Marqués Gavilanes, Isidro del Puerto, Calixto López, Manuel del Puerto, Silvestre Marqués, José del Puerto, Francisco Marqués, Baltasar Marqués, Nicolás Martínez, Manuel García, Nicolás García, Santiago García Sánchez, Pedro García, Melchor Marqués, Manuel Guerra, José Marqués, Toribio y Eusebio Marqués, Tomás Carro, Rafael y Domingo Marqués, Matías Marqués, Francisco Marqués Vado, Melchor Carro, otro Francisco Marques, Rodrigo Carro, Félix del Puerto, Antonio del Puerto, otro Francisco Marqués y Santiago Carro. De ellos firmaron los que sabían hacerlo.

[27] Vicente DE CADENAS Y VICENT, María Esperanza ALONSO. Pleitos de hidalguía que se conservan en el Archivo de la Real Chancillería de Valladolid: extracto de sus expedientes. Siglo XVIII, Ediciones Hidalguía, 1981-1998, 36 Vols.

[28] En adelante abreviaturas: B. bautizo; N. nacimiento; C. casado con; F. fallecido; T. testó; H. hijos; P.N. pruebas de nobleza; I.J. inicia juicio; R. P. real provisión de hidalguía; Legajo y número: en el Archivo de la Real Chancillería de Valladolid.

[29] Localidad actual: Chano/Localidad antigua: Chano/entidad principal: Abadía de Espinareda/ Provincia actual y antigua: León. Identificador del Catastro del Marqués de la Ensenada, Respuestas generales, [en línea] PARES.

[30] ARChVa, SH, c 917,55.    

[31] Libros de la Cofradía de Nuestra Señora del Rosario de Cabañas, Archivo parroquial de Santa Ana.

[32] En la reunión estuvieron presentes, en esta ocasión, los siguientes vecinos:

Isidro Carro, Bartolomé de la Mata, regidores, Santiago García Lorenzana, Juan García, Rodrigo García Carro, Andrés Marqués, Antonio del Puerto, Domingo Marqués Fajardo, Lorenzo López, Domingo Marqués Escuredo, Pedro Álvarez, Domingo Marqués Santos, Antonio Marqués, Francisco Piñeiro, Juan García, Julián Guerra, los hermanos Matías y Pablo Marqués, Ignacio García, Mateo Marqués, Gregorio Marqués, Cayetano García, Alejo García, Mateo del Puerto, Pedro Marqués Barbiñas, Juan Alonso Marqués, Rafael Marqués García, X? Marqués, Alonso Pérez y sus hijos Lucas y Pablo Pérez, Matías Marqués, Pedro Panizo, José Rubio, Santiago Martínez, Pedro Rubio, Marcos Rubio, Isidro del Puerto, Santiago Macon, Santiago García Sánchez .Firmaron los que sabían.

[33] AGS/ Expedientes de Hacienda, Leg. 115, exp. 1

[34] Aunque no figura el apellido Del Puerto en este párrafo, se cita a Roque con él en varias partes del documento, sin duda, se trata del mismo personaje.

[35] ARChVa, RE, C. 3142,44 y lo  que sigue

[36] ARChVa, RE, C. 3385,8 /1775-08 y lo que sigue.

[37] ARChVa, RE, C. 3387,4/1775-09 y lo que sigue.

[38] ARChVa, RE, C. 3398,30 /1776-05.

[39] V. DE CADENAS Y VICENT…, y  los extractos que siguen.

[40] ARChVa, SH, C. 1308,29.

[41] AGS/ Expedientes de Hacienda, Leg. 115, exp. 1.

[42] ARChVa, RE, C. 1850,8.

[43] ARChVa, RE, C. 2763,75.

[44]ARChVa, RE, C. 3100,3.

[45] ARChVa, RE, C. 3142,44.

[46] ARChVa, RE, C. 3176,37

[47] ARChVa, RE, C. 3385,8.

[48] Se obvia el apellido García en una parte de los registros parroquiales y el pretendiente figura sin el mismo en la solicitud judicial.

[49] V. DE CADENAS Y VICENT…, Ibídem los que siguen

[50] ARChVa, SH, C.

[51] Vicente DE CADENAS Y VICENT…

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


DECLARACIÓN DE LIMA: MUJER E INDEPENDENCIA EN AMÉRICA LATINA

DECLARACIÓN DE LIMA:    MUJER E INDEPENDENCIA EN AMÉRICA LATINA

 

Afirmamos que en América Latina nuestra rebelión y resistencia a la colonización se inició en 1492

 

 

 


En el marco del Primer Congreso Internacional Las Mujeres en los Procesos de Independencia de América Latina, convocado por el Centro de Estudios La Mujer en la Historia de América Latina, CEMHAL, con el auspicio de UNESCO y de la Facultad de Ciencias de la Comunicación, Turismo y Psicología de la Universidad de San Martín de Porres, constatamos:

A fines del siglo XX e inicios del XXI, los estudios sobre las mujeres han adquirido trascendencia en el campo del conocimiento, en razón de las transformaciones económicas, sociales, políticas y culturales que producidas a nivel mundial y al avance de las luchas, y laconquista de los derechos políticos, sociales, culturales de las mujeres. El marco del Bicentenario de la lucha contra el sistema colonial, ha impulsado el reconocimiento de la participación de las mujeres en los procesos de Independencia y obliga a repensar nuestra historia en aras del fortalecimiento, transformación y logro de democracias paritarias y sin desigualdades.

Actualmente la historia de las mujeres en las independencias, se encuentran en un momento de reflexión crítica para entender, investigar, teorizar y avanzar en el conocimiento y reconocimiento de la mujer como sujeto histórico múltiple y diverso.

Es necesario renovar las miradas hacia el pasado independentista con miras a entablar un diálogo entre historiografías regionales y/o nacionales.

Las investigaciones muestran el esfuerzo por hacer de las mujeres el centro del conocimiento en cada disciplina, así como el acercamiento de métodos e interpretaciones interdisciplinares y enfoques que diluyan las fronteras entre la historia, la crítica literaria, la antropología cultural, la sociología, la semiótica o la historia del arte, con un enfoque de género intercultural e interseccional.

La historiografía de las mujeres en las independencias la han visibilizado como agentes históricos, lo que está contribuyendo a transformar de forma consistente el conocimiento de los procesos independentistas y de la historia en general.

La exclusión de género se ha sedimentado a lo largo de la historia, ocultando las acciones emprendidas por las mujeres que significaron en buena cuenta la humanización de la política del Estado.

Encontramos importantes las similitudes entre los países de América Latina, donde se silencia la memoria de las insurrecciones indígenas que se iniciaron con la conquista. La expresión más dramática de la exclusión está referida a las mujeres indígenas y afrodescendientes.

Reafirmamos la Declaración Mundial sobre Educación Superior de UNESCO (1998), que en suartículo 1, inciso d, señala los compromisos para comprender, interpretar, preservar, fomentar, y difundir las culturas, nacionales regionales e internacionales e históricas en un contexto de pluralismo y diversidad cultural.

Así mismo, el Consenso de Quito de CEPAL (2007) llama a desarrollar programas integrales de educación pública no sexista, encaminados a enfrentar estereotipos de género, raza y otros sesgos culturales contra las mujeres.

Destacamos que uno de los Objetivos de las Metas del Milenio es alcanzar la enseñanza primaria universal para el 2015, frente a un tipo de enseñanza sexista y patriarcal que persiste en los sistemas educativos

Afirmándonos en la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer que señala (Artículo 10) que los Estados adoptaran todas las medidas necesarias para eliminar la discriminación contra la mujer, a fin de asegurarle la igualdad de derechos con el hombre en la educación en condiciones de igualdad. La eliminación de conceptos estereotipados de los papeles masculino y femenino en todos los niveles educativos mediante el estímulo de la educación mixta y de otro tipo de educación que contribuya a lograr este objetivo y, en particular, en la modificación de los libros y programas escolares.

Proponemos 

1. Que es prioridad conocer, comprender, y valorar la recuperación de las mujeres como sujetos y agentes históricos.

2. Trascender las representaciones de las historias nacionales que se posicionan en un discurso nacionalista que diferencia, distancia y configura alteridades sobre la base de una supuesta identidad nacional. 

3. Difundir los avances de las investigaciones sobre la historia de las mujeres y de género a nivel del sistema educativo a fin de incorporar a las mujeres como sujetos en los procesos históricos.  

4. Promover la creación de redes de investigación que estudien la participación femenina en los procesos revolucionarios que se llevaron a cabo a nivel regional en la contemporaneidad.  

5. Capacitar a los cuerpos docentes en el conocimiento y métodos de enseñanza de la historia de las mujeres y de las relaciones de género.

6. Promover la catalogación, conservación y accesibilidad de las fuentes de la historia de las mujeres en los Archivos, Bibliotecas y Centros de Documentación.  

7. Replantear el espacio museístico en las salas de arte, historia y antropología de los museos de América Latina, con el objetivo de visualizar a las mujeres que han contribuido en todos los ámbitos a forjar nuestros países.

8. Desarrollar la historia intercultural de las mujeres y nuestros pueblos indígenas amazónicos, y afro descendientes.

9. Comprometer a los gobiernos e instituciones públicas y privadas en la creación de políticas favorables a la educación, formación e investigación sobre la historia de las mujeres.

10. Utilizar un lenguaje no sexista e inclusivo para hacer visibles a las mujeres en todas sus formas de expresión, elaborando discursos igualitarios y justos.

Lima, 23 de agosto, 2013

 

Sara Beatriz Guardia 

Presidenta Primer Congreso Internacional Las Mujeres en los Procesos de Independencia de América Latina. Lima-Perú.

Pablo Macera  

Director Fundador del Seminario de Historia Rural Andina. Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Lima-Perú.

Edgar Montiel 

UNESCO

Ruth Shady

Jefa de la Zona Caral. Ministerio de Cultura del Perú. Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Lima-Perú.

Humberto Mata

Director Biblioteca Ayacucho. Venezuela.

Raúl Fornet -Betancourt

Universidad de Bremen, Alemania.

Claudia Rosas Lauro

Pontificia Universidad Católica del Perú. Lima-Perú.

Edda O. Samudio A

Universidad de los Andes, Venezuela.

Lucia Provencio  

Universidad de Murcia. España.

Berta Wexler  

Universidad Nacional Rosario. Argentina.

Diana Miloslavich  

Centro Flora Tristán. Lima-Perú.

Lia Faria  

Universidad del Estado de Río de Janeiro. Brasil.

Losandro Antonio Tedeschi  

Universidad Federal da Grande Dourados. Brasil.  

Mirla Alcibíades 

Caracas, Venezuela.

Lucía Lionetti

Universidad Nacional de Centro. Argentina.

Catherine Davies

Universidad de Nottingham. UK.

Natividad Gutiérrez Chong

Universidad Autónoma de México. México.

Carmen Simón Palmer 

Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), España.

Mary G. Berg

Brandeis University, Waltham, MA, Estados Unidos.  

Dina Picotti 

Universidad Sarmiento. Buenos Aires, Argentina.

Ana García Chichester  

Universidad de Mary Washington. Estados Unidos.  

Fanny Arango-Keeth 

Mansfield University of Pennsylvania. Estados Unidos.

Adelia Miglievich Ferreira

Universidad Federal do Espiritu Santo, Brasil.

Rocío Ferreira

DePaul University, Chicago. Estados Unidos.

Graciela Tejero Coni 

Museo de la Mujer. Argentina 

Teodoro Hampe Martínez

Instituto Panamericano de Geografía e Historia. Perú

Suely Reis Pinheiro

Universidad Federal Fluminense, Río de Janeiro. Brasil. Revista Hispanista. Brasil.

Claudia Luna

UniversidadFederal de Río de Janeiro (UFRJ), Brasil.

Vittorio Lo Bianco  

Universidad del Estado de Río de Janeiro, Brasil. 

Leonardo Nolasco Silva  

Universidad del Estado de Río de Janeiro. Brasil.

Carlos Hurtado  

Universidad Nacional de Trujillo, Perú.

Adriana Sáenz Valadez

Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. México.

Nanda Leonardini  

Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Lima - Perú.

Esther Aillón Soria

Universidad Mayor San Andrés. La Paz - Bolivia.

Patricia Sánchez

Universidad Nacional de San Juan, Argentina.

Lady Rojas Benavente  

Concordia University. Canadá.  

Liliana Fort Chávez  

Universidad Autónoma Metropolitana, México.

Adriana Micale

Universidad de Congreso. Mendoza. Argentina.

Vanesa Miseres

University of Notre Dame, Estados Unidos.

María Ramírez Delgado

Biblioteca Ayacucho. Venezuela.

Ana Silvia Monzón

Maestría en Estudios de Género y Feminismos FLACSO-sede Guatemala.

Marta Raquel Zabaleta

Profesora Visitante de Middlesex University, Londres, UK.

Patrícia Martínez i Àlvarez

Universitat de Barcelona, España.

Susanna Regazzoni

Universidad Ca´Foscari Venezia, Italia.

Rosa Mª Gutiérrez García

Universidad Autónoma Nuevo León, México.

Marlene Montes de Sommer

Universidad de Kassel, Alemania.

Anarella Vélez

Universidad Autónoma de Honduras. Honduras.

Ana María Agudelo Ochoa

Universidad de Antioquia, Colombia.

Cintia Inés de Agosti

Macquarie University, Sydney, Australia.

Gabriela Gresores

Universidad Nacional de Salta / Universidad de Buenos Aires. Argentina.

Beatriz Bruce

Universidad Nacional de Jujuy. Argentina.

Marcela Vilela

Universidad de Buenos Aires. Argentina.

Sônia Maria da Silva Araújo

Universidad Federal do Pará (UFPA). Brasil

Adriane Raquel Santana de Lima

Universidad Federal do Pará (UFPA). Brasil.

João Colares da Mota Neto

Universidad do Estado do Pará. Brasil.

Ana Paula Medicci

Universidad Federal de Bahía. Brasil.

Cristina Monteiro de Luna Andrade

Universidad do Estado de Bahia. Brasil.

Rocío del Aguila

University of Calgary, Canadá.

Ana Serrano Galvis

El Colegio de México. México.

Cecilia Inostroza Delgado

Universidad de Concepción, Chile.

Regina Simon da Silva

Universidad Federal do Rio Grande do Norte, Brasil.

Guadalupe Chávez González

Universidad Autónoma de Nuevo León. México.

Joyce Andrea Contreras

Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Chile.

Damaris Elizabeth Landeros

Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Chile.

Nora Deveaux Cabrera

Universidad Nacional Autónoma de México. México.

Jacqueline Sarmiento

Universidad Nacional de La Plata. Argentina.

Ludivina Cantú Ortiz

Universidad Autónoma Nuevo León, México.

Ebert Cardoza Sáez

Universidad de Los Andes. Venezuela.

Juliana Wülfing

Universidad Federal de Santa Catarina – UFSC, Brasil.

Romina Soledad Coronello

Universidad Nacional de Mar de Plata. Argentina.

Eliana Ramos Ferreira

Universidad Federal do Pará, Brasil.

Carmen Gloria SotoGutiérrez

Universidad de Chile. Chile.

Priscila Primo Nascimento

Laboratorio Educação e República LER/UERJ, Brasil

Fernando Baez Lira

Universidad Autónoma de Puebla. México.

Ángela Pérez-Villa

Universidad de Michigan, Ann Arbor. Estados Unidos.

Mario Alfredo Rocabado

Universidad Nacional de Jujuy. Argentina.

Maria de Lourdes Silva

Universidad del Estado de Rio de Janeiro, Brasil.

Nathalie Goldwaser

Universidad de Buenos Aires, Argentina.

Héctor León García

Universidad Pedagógica Experimental Libertador. Venezuela.

Freddy José Monasterios

Instituto Pedagógico de Caracas. Venezuela.

Dora Barrancos

CONICET/UBA - Argentina

Dioscórides e o Humanismo Português: os Comentários de Amato Lusitano

Dioscórides e o Humanismo Português: os Comentários de Amato Lusitano

 

Colóquio “Dioscórides e o Humanismo Português: os Comentários de Amato Lusitano”, que terá lugar no Departamento de Línguas e Culturas da Universidade de Aveiro, nos próximos dias 21 e 22 de Novembro, na sala 2.0.3.


O Centro de Línguas e Culturas da Universidade de Aveiro, no âmbito do projecto de I&D “Dioscórides e o Humanismo Português: os Comentários de Amato Lusitano”, em parceria com a Cátedra de Estudos Sefarditas «Alberto Benveniste» da Universidade de Lisboa e o Centro de Estudos Clássicos e Humanísticos da Universidade de Coimbra, uniram esforços com o objectivo de proporcionar uma reflexão alargada sobre os temas nucleares deste projecto – Humanismo, Medicina e Ciência –, em que se entrecruzam saberes e espaços diversificados. Foi concedida uma particular atenção não só aos autores centrais do projecto (Dioscórides, Amato Lusitano e Pietro Andrea Mattioli), mas também à obra de vários outros, em particular da matéria médica, seja na Antiguidade (Hipócrates, Teofrasto, Galeno), seja na Modernidade (Leão Hebreu, Francisco de Melo, Garcia de Orta, Filipe Montalto, Rodrigo de Castro, Gabriel da Fonseca).


Remetemos os interessados para o material de divulgação em anexo (cartaz/programa-desdobrável/programa com resumos) ou para a página do projecto [http://amatolusitano.web.ua.pt].


Pela Comissão Organizadora,

António Manuel Lopes Andrade

Universidade de Aveiro

Departamento de Línguas e Culturas

Campus Universitário de Santiago

3810-193 AVEIRO

Tel: (+351) 234370358 (ext. 23333)

Fax: (+351) 234370940

UNA APROXIMACIÓN HISTÓRICA AL PERSONAJE DE JUAN ORTEGA DE PRADO, ESCALADOR EN LA GUERRA DE GRANADA

UNA APROXIMACIÓN HISTÓRICA AL PERSONAJE DE JUAN ORTEGA DE PRADO, ESCALADOR EN LA GUERRA DE GRANADA

Este artículo está actualizado en WordPress

 

 

 

Fernando Martínez Pariente

 "Llegaron junto a Alhama dos horas antes de amanecer, y poniéndose en emboscada, despacharon trescientos hombres escogidos é intrépidos, (de los cuales muchos eran alcaides y capitanes) para escalar los muros, y apoderarse del castillo. Á la cabeza de estos valientes iba Ortega de Prado, que llevaba consigo treinta hombres con escalas. Favorecidos de la oscuridad de la noche, y guardando el mayor silencio, fueron subiendo hácia el castillo: llegaron al pié de la muralla, donde se detuvieron un instante para asegurarse de que no se les había sentido; pero viendo que todos yacían en el más profundo reposo, y que nadie rebullía, aplicaron las escalas y subieron á las almenas."

(Washington Irving, Crónica de la conquista de Granada, Vol. 1, 1831, pág. 26 [en línea] Google Books)


 

 Presentación 

Lo que se sabe de Juan Ortega de Prado 

Sobre su origen y condición familiar 

Algunos datos nuevos 

El privilegio 

Conclusión 

Bibliografía 

 

                                          

Asalto de Alhama por el madrileño Juan Ortega de Prado. (Marcelino, Unceta y López, en José Amador de los Ríos, Historia de la villa y corte de Madrid, J. Donon, Madrid, 1862 [en línea] Biblioteca Hispánica-Biblioteca Nacional de España [Consulta: 09-10-2013])

 

Presentación

Es la primera vez que me asomo a esta revista de Frentes Avanzados de la Historia[1]. Vivo en León, donde nací, y no soy en absoluto historiador, pero sí alguien a quien le gusta la antigüedad y que ha tenido la suerte de contar con un interesante archivo familiar en su desván, cuyos documentos abarcan un vasto periodo que va desde 1403 a los años 40 del pasado siglo.

La mayoría de ellos pertenecen al ámbito más doméstico de las cartas personales, pleitos familiares, o tratan de relaciones comerciales, hablan de cosechas, ventas de mosto y trigo, arrendamientos y compras de tierra, vendimias, tazmías, herencias, etc.;

 De todo este cuerpo documental quiero hablar de dos manuscritos que destacan por referirse a un personaje histórico de cierta relevancia: Juan Ortega de Prado “el Escalador”, del que hasta ahora, no sólo hay un perfil incompleto sino también contradictorio en cuanto a su origen y los avatares de su vida, por parte de los estudiosos que se han centrado en él.

Creo que mis documentos —en adelante los llamaré XVII-007 y XVII-008, que es como los tengo catalogados en mi archivo—, pueden arrojar algo de luz sobre él. El primero, de 1609, es una copia de primera mano del privilegio que el Rey Católico otorgó a Juan Ortega de Prado por su actuación decisiva en la toma de Alhama de Granada en 1482. El segundo, de 1610, redactado por un descendiente suyo, describe, entre otras cosas, el escudo de armas de Juan a raíz del privilegio, que consistió precisamente, en añadir nuevas armas a las que ya tenía.

XVII-007, de 28 de julio de 1609, relata cómo dos soldados, los hermanos Rodrigo y Pedro de Prado Villapadierna:

… vecinos que dixeron ser del lugar de Vidanes, en el reyno y montaña de León ribera de Mansilla en el conzexo de Ribezla, hombres de armas del rey nuestro señor en la compañía del señor conde de Alba de Liste que al presente está aloxado en la dicha villa[2].

se presentan ante el alcalde de Cózar del Campo de Montiel (en la actual provincia de  Ciudad Real), Juan Hidalgo, y le solicitan que exija a un vecino del pueblo, Gerónimo de Prado, pariente de los soldados, que les entregue:

… un preuilegio que [...] [el dicho rey] don Fernando hizo merced de dar a Juan Ortega de Prado su revisabuelo, veçino que fue del lugar de Prado, que está en Valdetuéxar en el dicho reyno y montañas de León; y a ellos, como a tales revisnietos, les conviene y perteneze tener el dicho preuilegio.

El alcalde comunica la situación a Gerónimo y le pide explicaciones de por qué se niega a entregar el privilegio. Este reconoce que lo tiene en su poder y:

… dijo que en las escripturas de Pedro de Prado, su padre, que auia traido de las montañas de León y del lugar de Prado, estava este preuilegio, el qual oyó deçir al dicho su padre que hera de Juan Ortega de Prado, veçino del dicho lugar de Prado y que auia muerto en la conquista y guerra del reyno de Granada, y que el dicho preuilegio oreginal no le dava por que es pariente.

Sin embargo, Gerónimo, que como asegura, es también descendiente de Ortega de Prado, acepta que se haga un traslado (o copia) del privilegio para los soldados. Tal copia, acompañada del acta que de los hechos levantó el escribano de Cózar, Juan Fernández, y de la fe de varios testigos es lo que compone XVII-007.

En XVII-008, de 1 de diciembre de 1610, uno de los dos soldados, Rodrigo,  describe las armas que adornan su escudo, que fueron las que su antepasado recibió de manos de los reyes y termina legitimando su derecho a portar esas armas con una genealogía que, desde Juan Ortega de Prado llega hasta él y sus hermanos.

 

Lo que se sabe de Juan Ortega de Prado

 

 

Parece ser que lo primero que se conoce de Juan[3] es, precisamente, la gesta de la toma de Alhama de Granada, el 28 de febrero de 1482, acción que, a la larga, fue decisiva en la conquista del Reino de Granada y, por tanto, de la culminación de la Reconquista y unificación de España. Juan se había presentado voluntario para la escaramuza y junto con otros acompañantes acometió la empresa. Había decidido subir por la parte del alcázar, la más sólida y por tanto, la menos vigilada. Él, seguido de otros quince, coronó la muralla. Andrés Bernáldez y también Alonso Fernández de Madrid afirman que Juan Ortega de Prado fue el primero en escalar, seguido por Martín Galindo y Juan de Toledo. Allí dieron muerte a los dos centinelas que había y antes de que nadie más se apercibiera, gran número de soldados cristianos habían escalado ya los muros. El alcaide de la fortaleza estaba en Vélez Málaga asistiendo a una boda y su esposa y otras mujeres fueron apresadas por los asaltantes. Versión parecida nos da Eduardo Zamora y Caballero:

A la mañana siguiente, que era la del 28 de Febrero, y unas dos horas antes de amanecer, se destacó una pequeña división al mando de Juan de Ortega, con el objeto de escalar la ciudadela [de Alhama], mientras el grueso del ejército se adelantó más lentamente para sostenerla, bajo las órdenes del marqués de Cádiz[4].

El 27 de octubre de 1483 Juan participó en la recuperación de Zahara, formando parte de las tropas al mando del marqués de Cádiz. Ortega de Prado, junto con nueve soldados escogidos, esperaron a los pies de la muralla a que otros diez jinetes cristianos retaran a una escaramuza a los moros para distraer su atención del lugar de la muralla que pensaban escalar. Así lo hicieron, sin embargo, un moro desde otro punto de la muralla percibió lo que ocurría y dio la voz de alarma, con lo que unos cincuenta defensores se aprestaron a atajar la invasión. Juan y los suyos se defendieron como pudieron y ganaron tiempo para que refuerzos escalaran la muralla y se precipitaran en su ayuda.

En enero de 1485 el propio Juan Ortega de Prado desaconsejó personalmente al Rey Católico una acción similar en un intento para tomar la ciudad de Loja. Fernando, haciendo caso a la experiencia del Escalador, desistió de su intento.

También en 1485 Fernando el Católico convocó a Ortega para que estudiase el asalto a los castillos de Mijas y Osunilla. Tras inspeccionar el terreno, se planificó la toma del primero de los dos objetivos. Llegado el día, Ortega se dispuso a subir por su escala y logró coronar la muralla acompañado de otros treinta hombres, pese a que, apenas había iniciado la ascensión, fueron descubiertos por los moros. No obstante, lograron hacerse fuertes arriba y ocuparon todo el alcázar. Sin embargo un gran número de defensores llegó hasta la muralla desde otros puntos de la ciudad y cercó a los asaltantes. Juan pidió ayuda a los que esperaban abajo pero nadie tuvo ánimo para acudir en su auxilio pese a las órdenes de su capitán, el conde de Ribadeo. En consecuencia, la avanzadilla debió retirarse escalas abajo. Algunos cayeron rompiéndose brazos y piernas. El mismo Ortega de Prado fue herido y sólo la mitad de ellos salieron con vida de su aventura.

En mayo de 1487 de nuevo está en acción el Escalador. En esta ocasión en el cerco de Málaga. Tras una tentativa fallida de escalar las murallas, antes de pasar veinticuatro horas lo intentó otra vez, en esta ocasión por la parte de Gibralfaro, pero la diosa fortuna no le perdonó más veces y cayó herido mortalmente por una flecha. Apenas pudieron replegarse algunos compañeros con él y murió al poco de llegar a lugar seguro. Siguiendo al ya citado Zamora y Caballero:

Entre los capitanes cristianos que allí perecieron [en el sitio de Gibralfaro] se contó el intrépido Ortega de Prado, aquél famoso jefe de escaladores que proyectó y fue el primero á ejecutar la célebre conquista de Alhama[5].

 Una variante insospechada aporta Antonio Martínez Miguélez:

Con la entrada de guerra total entre Granada y Castilla, adalides y cortadores de cabezas acuden en masa al llamamiento de la Corona, destacando Juan Ortega de Prado, conquistador en Zahara y Alhama de Granada, muerto heroicamente en Gibralfaro cuando defendía a un compañero herido de “una turba de moros”[6].

Incluso una versión diferente de la muerte de Ortega, tanto en el tiempo como en el lugar, nos la da Luis Suárez Fernández:

La campaña de 1485 tuvo otra pérdida: Ortega de Prado murió al intentar apoderarse de Mijas en el mes de septiembre. Había conseguido hacerse dueño de la torre, pero los refuerzos no pudieron llegar y los musulmanes le derrotaron[7].

Hay constancia de que antes de los hechos referidos, Juan Ortega de Prado participó en acciones al servicio de Juan II de Aragón y su hijo Fernando durante sus luchas contra el rey de Francia. Alonso de Palencia nos cuenta que llevó a cabo notables acciones en Cataluña y Zurita lo sitúa en las guerras del Rosellón francés.

 

Sobre su origen y condición familiar

 

Las noticias sobre su lugar de procedencia son ambiguas y dispares, seguramente debido a la confusión con otras personas de igual o parecido nombre. Así, su más fiel cronista, Alonso de Palencia, asegura que era un “noble caballero leonés”.

De la misma opinión es Joseph Álvarez de la Fuente:

A Veinte y siete de Febrero del año de 1482 tomaron las Tropas del Rey Catholico Don Fernando el V à los Moros la Ciudad de la Alhama, en el Reyno de Granada, siendo los principales Caudillos de esta empressa Don Diego de Merlo, Assistente de Sevilla; Don Rodrigo Ponce de León, Marquès de Cádiz; y Don Juan Ortega de Prado, natural de León, que fue el primero que reconoció el sitio, y entró en la Ciudad escalando el muro, y matando à sus centinelas[8].

También en la provincia de León lo sitúa otra versión:

Llamábase Juan Ortega de Prado el que aquel tercio acaudillaba, y era natural del Vierzo: soldado de gran corazón y altos pensamientos, endurecido en las fatigas de la milicia, codicioso de honra antes que de botín[9].

Eloy Benito Ruano en Gente del siglo XV, cita las opiniones de los cronistas Mosén Diego de Valera, que dice del escalador que era “natural de la çibdad de Cuenca”, y de Hernando del Pulgar, quien asegura era “vecino de Carrión”; también la del historiador Juan de Mata Carriazo, cuando lo afirma como “natural de Cuenca y vecino de Carrión”. Probablemente, la opinión de Diego de Valera sea un tanto partidista, ya que él mismo era natural de Cuenca. En concreto, De Mata Carriazo, siguiendo a los antedichos escribe:

Pero Juan Ortega de Prado, natural de Cuenca y vecino de Carrión, que había seguido la guerra junto al aragonés Juan II, decidió la elección por Alhama[10].

También según Benito Ruano, Alberto y Arturo García Carraffa, en su Enciclopedia Heráldica y Genealógica, lo vinculan a la ciudad de Loja, aunque no consignan la fuente de esta información. Finalmente, parece que algunos lo sitúan en Madrid sin mencionar este hecho expresamente. Así, en Historia de las Órdenes de Caballería podemos leer:

Servían personalmente en las huestes Reales, desempeñando mandos importantes, Alonso de Olivares, Fernando Vallejo, Gómez de Herrera, Peñalosa, Rivera Méndez, y el célebre artillero Francisco Ramírez, alistándose otros en la compañía que mandaba el esforzado Hidalgo Don Juan Ortega de Prado: compañía llamada Escaladores de Madrid, que adquirió heroica celebridad en cuantas batallas y asaltos de plazas tomó parte[11].

Unas páginas después vuelve el texto sobre lo mismo:

A la conquista de Málaga siguió la de otras importantes plazas, el sitio y capitulación de Granada, cuyos altos muros vieron por fin ondear el noble pendón que alzara Pelayo en Santa María de Covadonga. Los Caballeros de Madrid tuvieron la gloria de asistir a la caída del poder musulmán en España, y regresaron al descanso de sus hogares, dejando en aquellos campos de batalla tristes aunque gloriosos recuerdos. Entre otros Hijosdalgo y escuderos de menos cuenta, murieron el héroe de Alhama Don Juan Ortega de Prado[12].

José Amador de los Ríos y Juan de Dios de la Rada Delgado lo afirman expresamente, parece que siguiendo a Zurita:

Descendiente del desdichado maestre de Calatrava, don Juan Núñez de Prado, víctima del iracundo don Pedro de Castilla, había visto la luz del día en Madrid Juan Ortega de Prado, joven de tan elevado corazón como despierto ingenio: llamado por inclinación  al ejercicio de las armas desde su edad temprana, habíase distinguido en los conflictos de su patria, durante la guerra de sucesión; y volviendo luego su actividad á las fronteras granadinas, tenía ganada reputación de osado entre los más animosos escaladores, aventajando á todos cuantos se preciaban de conocer el arte de la guerra en el oficio de explorador, en que no tenía realmente par en los ejércitos cristianos[13].

Sobre su familia, se sabe que vivía con su mujer e hijos en Sevilla y que en enero de 1485 acudió a visitarlos brevemente, ya que fue avisado para incorporarse inmediatamente a la expedición contra Loja. Tal esposa respondía al nombre de Inés Barba y sus hijos eran doña María del Prado, doña Mayor Osorio y Juan de Prado. Ellas estaban casadas con dos hermanos, Luis y Sancho de Carranza, respectivamente y el muchacho parecía tener unos diez y siete años en 1501, año en que los hermanos firmaban sendos poderes a favor de su tío Juan Barba, para que gestionase ciertas rentas otorgadas a su difunto padre por los Reyes Católicos. Esta versión acerca de su familia parece que es confirmada por Juan Gil cuando dice:

Juan Barba Cabeza de Vaca, mayoral de San Lázaro, marido de Leonor de Torres. Fue curador de Juan de Prado, hijo de Juan Ortega de Prado y de Inés Barba (A.P.S. XXI varios años [14227], al 21 de septiembre de 1506)[14].  

 

Algunos datos nuevos

 

 

A raíz de lo contenido el los documentos XVII-007 y XVII-008 se puede arrojar algo de luz sobre algunos particulares de la vida de Juan Ortega de Prado. De entrada, y en lo que respecta al privilegio, queda claro que la copia del mismo que aparece en XVII-007 es fiel al original, pues tal y como hace constar el escribano:

Yo el ynfraescripto scrivano doy fee que el dicho preuilegio escrito en pergamino y sellado con el sello de las armas reales en plomo pendiente en filos de seda, el qual va vien y firmemente sacado corregido y conçertado en estas tres foxas de papel de medio pliego.

Aun con esta fe notarial, sorprendentemente, la data del privilegio no concuerda con el contexto histórico de su otorgamiento. Así, la merced dada por los méritos del escalador en la toma de la Alhama de Granada se fecha en 27 de febrero de 1470, año en que aún no se había producido la acción (28 de febrero de 1482) y en que el Rey Católico ni siquiera era rey. Así figura:

La qual dicha nuestra carta de preuilegio, en la manera que dicha es, bos mandamos dar y dimos en la nuestra çivdad de Alamar, a veinteysiete dias del mes de hebrero del ano de mill y quatrozientos y setenta años. Yo El Rey.

Algunos estudiosos con los que he estado en contacto opinan que puede ser una tergiversación interesada pero otros, que creo que tienen razón, porque no imagino el por qué de esa manipulación, piensan que es un error del escribano. A favor de esta opinión está el hecho de que sería muy burdo atribuir un hecho a Fernando antes de que fuera el Rey Católico. El año de 1470 se añade otras dos veces en XVII-008, una en cifras y la como sigue:

Preuilexio de armas que el catolico rey don Fernando de gloriossa memoria hizo merced de dar a Juan Ortega de Prado, mi rebisaguelo, quando escaló la çivdad de Alhambra, en el año de mill y quatrozientos y setenta años quando gano el reyno de Granada.

 No parece casualidad la casi coincidencia de fechas entre la toma de Alhama (28 de febrero) y el otorgamiento del privilegio (27 de febrero). En XVII-007 se dice, además:

… por quanto vos el dicho Joan Ortega de Prado estades ferido de las feridas que bos dieron los moros en el zerco de Gibraltar.

Esto nos puede llevar a otras conclusiones, alguna insospechada. Es fácil deducir que si se menciona el cerco de Gibralfaro (evidentemente, Gibraltar es un error del escribano), el otorgamiento no puede ser después de la toma de Alhama (1482), sino que hace avanzar su fecha, al menos, hasta 1487, pero por otra parte, parece deducirse que Juan sobrevivió a la acción de Gibralfaro, cuando según los hechos conocidos, casi murió en el acto, nada más que fue retirado de la muralla. Pudiera pensarse que la expresión “estades ferido de las feridas” puede interpretarse como fuisteis muerto por las heridas, pero, en tal caso, parecería que el privilegio fue otorgado a título póstumo. Además, parece raro que si el privilegio se otorgó después de Gibralfaro, no se mencione ninguna otra acción meritoria aparte de la toma de Alhama, obviando las posteriores de Zahara y Mijas. No obstante, como hemos visto, en XVII-008 se afirma que Juan murió en el cerco de “Gibraltar”, y resulta chocante esa aparente contradicción con XVII-007, apenas explicable porque el uno fue copiado por un escribano del original y el otro es un texto escrito por un descendiente de Juan, si bien, este descendiente estaba en posesión de los dos y conocía el contenido del primero. Podría pensarse con ello que el texto del privilegio es una especie de resumen (poco exhaustivo) de la carrera del Escalador y que podría no ajustarse demasiado al original del que pretende estar copiado; como si Rodrigo hubiera añadido otras glorias de su antepasado al privilegio (o exigido al escribano que las incluyera) para realzar más las grandezas del Escalador y con ellas su propia posición.

Sea como sea, no es fácil ponerle fecha al privilegio. Otro asunto que creo que tiene más fácil solución es el de su origen. Acabamos de ver que diferentes estudiosos le ubican en distintos lugares. En XVII-007 se puede leer:

Por quanto bos, Juan Ortega de Prado, mi escalador, vezino que soys del lugar de Prado que está en Valdetuéxar en el reyno y montañas de León, descendiente de las Cassas de Prado de Alvires y Baldetuéxar

Creo que no hay nada que añadir a esto, máxime cuando esta alusión a su lugar de origen no es única en los documentos, pero por si acaso diré que los Prado fueron señores de Albires y Valdetuéjar desde Martín Díaz de Prado, al que el Emperador Alfonso VII de León le dio la villa de Albires en el año 1148, convirtiéndose en el primero de una larga serie de señores. Ambos lugares están en la provincia de León.

Otros indicios a favor de esta hipótesis leonesa están en mis propias investigaciones genealógicas. El origen de mi archivo familiar, base de esta investigación, está en el Caserío de Villabonillos, un gran caserón en ruinas, a unos 35 kilómetros al sur de León, y que ha pertenecido a mi familia desde 1910 hasta el presente. Mi tatarabuelo lo heredó de un primo carnal, apellidado Prado (ya de tercer apellido), y que murió soltero y sin hijos. A los Prado perteneció el señorío de Villabonillos desde su fundación por Martín Díaz de Prado (homónimo del primer señor de Albires y once generaciones posterior) en 1418. Un hermano de este Martín era el maestre de Calatrava Juan Núñez de Prado, citado unas líneas atrás, muerto durante la toma de Antequera, en la batalla de Setenil, en 1410. Como hemos visto, según de los Ríos y de la Rada Delgado, el Escalador era descendiente de este maestre de Calatrava; por la diferencia de años, tal vez fuera nieto, o mejor aún, bisnieto. Por último, otra evidencia a favor se encuentra en el hecho simple de que XVII 007 y 008 aparecieran entre las ruinas del caserío, con más de otros mil de documentos relativos a la familia Prado. Presumo que todos fueron coleccionados por Francisco Joaquín de Prado (1723-1801), señor de Villabonillos, aunque residente en Mayorga. Si él tenía estos documentos en su archivo familiar es porque, de alguna manera, sabía que Juan Ortega de Prado se contaba entre sus antepasados.

En cuando a su familia, en XVII-008 Rodrigo de Prado afirma:

Juan Ortega de Prado fue padre de Diego Fernández de Prado, mi bisabuelo. Diego Fernández de Prado fue padre de Rodrigo de Prado, mi abuelo, [fue casado con María Fernández, mi bisabuela].

Rodrigo de Prado fue casado con María Sánchez de Villapadierna, [fueron] padres de Diego Gutiérrez de Villapadierna, mi padre.

Diego Gutiérrez de Villapadierna fue cassado con María de de Argomedo, mi madre, y fueron mis padres y de los dichos mis hermanos, todos legítimamente cassados y velados en faz de la santa madre Yglesia de Roma.

Vemos que alude a otro hijo distinto de los conocidos. En XVII-007 se lee:

… y decís dexáis en buestra tierra un fixo que se a de llamar Diego Fernández de Prado.

Por su parte, Rodrigo añade en XVII-008:

Juan Ortega de Prado, mi rebisabuelo, dizen que fue cassado con Maria Rodríguez, de los ydalgos de Valdetuéxar, y que quando se fue a la guerra de la conquista del reyno de Granada dexó a Diego Fernández de Prado, mi bisabuelo, a los pechos de su madre; y se murió en la guerra, en el cerco de Gibraltar, como lo dize este preuilegio.

Parece que apoyan esta versión de su familia, al menos en la existencia de un hijo llamado Diego, los ya citados José Amador de los Ríos y Juan de Dios de la Rada y Delgado:

En la [parroquia] de Santa Cruz moraba la familia de los Prados, cuyo antecesor Juan Ortega de Prado, célebre capitán de escaladores cuyas hazañas inmortalizan su nombre en la conquista del reino granadino, había fundado una capilla en aquella parroquia al lado de la mayor, dejando entre otros hijos a fray Diego, de la Órden de San Gerónimo, al bachiller de Prado, fiscal del Consejo del emperador, y á Francisco de Prado, continuo de la casa de Castilla y procurador de Córtes por el estado de los caballeros é hijos-dalgo de la parroquia de santa Cruz[15].

No obstante, y como ya hemos visto, estos autores le sitúan en Madrid, cuando en XVII-008 se afirma que su esposa era “de los hidalgos de Valdetuéxar”, sin que una afirmación excluya necesariamente a la otra. En ambos casos vemos un hijo llamado Diego que no figura en la versión ya expuesta de Juan Gil, que no atribuye ninguno de ese nombre a Inés Barba. Al mismo tiempo vemos en esta cita más de un hijo, sin embargo de XVII-007 y 008 parece inferirse que el Escalador sólo tenía uno. Además tampoco parece muy consecuente el hecho de que Diego, el que quedó a los pechos de su madre se casara y llegara a ser bisabuelo de los dos soldados con este otro Diego, que fue fraile jerónimo, sin que, nuevamente, una posibilidad excluya necesariamente a la otra, pues no fue infrecuente que hombres y mujeres con hijos ingresaran en un convento cuando enviudaban.  

 Dando por sentado que no conocemos la fecha de otorgamiento del privilegio, es difícil establecer una comparación cronológica entre la familia ya conocida, Inés Barba y sus tres hijos, y la esposa e hijo que aquí se descubren. ¡Curiosa la discrepancia de apellidos en esta segunda entre Juan, su esposa y su hijo! De la primera familia sabemos que su hijo menor Juan aparentaba tener 17 años en 1501, lo que quiere decir que pudo nacer hacia 1484. Por su parte, si Diego, el hijo de María Rodríguez, era una criatura que estaba siendo amamantada cuando su padre fue a la guerra, podía tener un año o poco más. Si consideramos que Juan se incorporó a la guerra en su primera acción (Alhama), estamos aceptando que su hijo nacería hacia 1480-81, con lo cual es plausible descartar la posibilidad de que el Escalador se hubiera casado de nuevo al enviudar de una eventual primera esposa, pues tiene un hijo de otro matrimonio que nacería hacia 1484, pero que tenía dos hermanas mayores ya casadas.

 

El privilegio

 

En XVII-008, Rodrigo de Prado Villapadierna describe el escudo:

Para pintar las armas de las Cassas de Prado de Albires y Baldetuéxar se a de pintar un escudo de plata, y en él un campo verde y en él un leon desollado con collar de oro y envajo dos lobos y una ençina en canpo amarillo con treze roeles por la orla del escudo. Estas son las de las dichas Cassas que les dieron los reyes de León, don Ramiro y don Fruela, para los decendientes de Juan Ortega de Prado y de Diego Fernández de Prado y de Rodrigo de Prado y de Diego Gutiérrez de Villapadierna, que son Rodrigo de Prado Villapadierna, veçino de Vidanes y Pedro de Prado Villapadierna, veçino de Mozos y Joan Gutiérrez Villapadierna, cura de Mozos, y Luperçio de Prado de Villapadierna, como decendientes del dicho Joan Ortega de Prado, cuyo es este preuilegio [del qual le hizo] merced el católico rey don Fernando, quando ganó [y conquistó] el reyno de Granada, como adelante lo [dixe...] que es el que se sigue, y el escudo se a de poner de esta manera.

Tras estas explicaciones, Rodrigo hace un dibujo del escudo, que es el que sigue en tinta junto al actual escudo de Alhama de Granada:

                       

Termina la descripción con los nuevos aditamentos:

Adbiertesse que en aquellos dos apartamientos del escudo donde a de estar el león a de ser el campo verde y el león desollado fermosseado con [collar] de oro con treze roeles por la orla del escudo.

Y en el otro apartamiento, a de ser el campo colorado y un castillo de oro, y en lo alto del castillo una granada, y del segundo pretil del castillo an de salir dos brazos con sus ramos[16], que en cada una mano tenga una llave que llegue a tocar a la granada, y por la orla seis estrellas doradas en campo azul de color de çielo, como lo dize el preuilegio, al pie de la letra, sin quitar ni poner cossa. Y el curiosso pintor y el que lo pidiere, lo pongan más curiosso de lo que aquí va, con zelada ençima del escudo. Y estas son las armas que nos pertenecen por vía de barón, derecha y legítimamente.

Y por verdad lo firmé de mi nombre, en Vidanes, a primero de diçiembre del año de mill y seisçientos y diez años. 

Rodrigo de Prado Villapadierna.

Como vemos, el dibujo que Rodrigo realizó del escudo de su antepasado no parece coincidir exactamente con la descripción que hace de él, parecería más bien una versión simplificada del escudo de Juan Ortega de Prado antes de añadirle nuevas armas, aunque tiene algunas de ellas, ya que no sólo aparecen los trece roeles del escudo antiguo, sino también las seis estrellas incorporadas por el privilegio. Sin embargo en la descripción posterior, con los nuevos añadidos, se mencionan elementos perfectamente reconocibles en el actual escudo de la ciudad de Alhama de Granada que podemos ver junto al anterior.

No sólo el reconocimiento de los reyes a la valentía de su escalador fue el del encumbramiento a la nobleza de armas, también se materializó en cierta merced expedida en Vitoria —donde a la sazón estaba la corte por aquellos días— el 26 de diciembre de 1483, consistente en la concesión de 15 cahíces anuales de pan, por espacio de diez años, tomados de los bienes de Diego Gómez Delgadillo regidor de Carmona condenado por hereje, a favor de Ortega de Prado, escalador, en premio a su brillante comportamiento en las acciones de Alhama y Zahara[17].

Otra muestra de la estima en que le tuvieron los Reyes Católicos la encontramos en el Codicilo del Testamento de Isabel. Según Vidal González Sánchez:

Otra cosa era la aplicación de estas 20.000 misas “De Requiem” que la testadora dispone en su codicilo. Constituía un puro acto de caridad y de agradecimiento hacia aquellos de quienes ya no se puede esperar en esta vida un reconocimiento de acción de gracias ni otro beneficio tangible. Esta conducta por parte de Doña Isabel no era nueva. Hay abundancia de precedentes a lo largo de las campañas de guerra, tanto en la de sucesión como en la de Granada y en la rebelión de los moriscos. Conocido es el caso de Málaga en cuya conquista hubo buen número de muertos, entre los cuales se encontraba el famoso “escalador Ortega”[18].

En la versión de su familia sevillana, también se le otorgaron prebendas: hemos visto que Juan Barba, el tío de sus hijos recibió un poder de sus sobrinos para que gestionase ciertas rentas otorgadas a su padre difunto por los Reyes Católicos. Además, siguiendo nuevamente a Vidal González Sánchez, a pesar de que la cita concreta se fecha con anterioridad a las hazañas de Ortega de Prado:

Pulgar en el capítulo CXV de su Crónica cuenta cómo en 1480 la Reina Católica encargó al director de su conciencia que, mediante veinte millones de maravedís diese satisfacción a cuantas personas hallare que habían sido víctimas en sus bienes, vidas, salud, etc., en las guerras pasadas[19].

Una última muestra de la preocupación de los Reyes Católicos por los herederos de Ortega que los incluyen en las conocidas mercedes “por apresçio”:

Se utilizan para remunerar servicios y aliviar los perjuicios experimentados por algunos de los destinatarios de las susodichas mercedes, pero también se pagan salarios y quitaciones para los que no hubo libranzas en su tiempo: la merced más cuantiosa es la de los herederos del famoso especialista en operaciones por sorpresa, el escalador Ortega de Prado, que reciben 331.000 maravedíes (…) Los bienes apresçiados son, en general, casas y haciendas de mudéjares que no tienen justificación legal para disponer de las mismas (…), también los censos que pagan los musulmanes por el alquiler de casas o construcción de nuevas viviendas y, finalmente, el fruto de la tasación de los esquilmos y rentas obtenidos por aquéllos durante los años de tenencia ilegal de los predios que ahora le son arrebatados (...)

En la merced recibida por los herederos de Ortega de Prado entraban 37 haciendas mudéjares[20].

 

Conclusión

¿Se puede sacar algo en claro de estos nuevos documentos aportados? Ignoro cómo obtuvieron sus conclusiones los que concretaron los datos conocidos de las fuentes primarias acerca de su origen, su familia y cualquier otra consideración. Sin embargo, una cosa es clara: si aceptamos que la copia del privilegio en XVII-007 se ajusta al original y que el documento XVII-008 también es fiel a la verdad, es decir, si descartamos que sean un fraude, como algún investigador con el que estado en contacto supone (el hecho de que la descripción del escudo trazada en XVII-008 sea muy parecida al actual escudo de Alhama es un punto a favor de esta veracidad), debemos admitir que el Rey Católico se dirige a Ortega de Prado y lo que de él dice debe ser verdad: es “del lugar de Prado que está en Valdetuéxar en el dicho reyno y montañas de León”, su esposa es María Rodríguez y su hijo Diego Fernández de Prado. Sin querer quitar importancia a otras fuentes, parecería posible que algunas se basaran en comentarios o escritos anteriores, en informaciones recogidas “de boca a boca” o se puede haber producido confusión con otros Juanes Ortega, como dice don Eloy Benito Ruano, respecto al “rastreo archivístico-bibliográfico” de la vida de Juan, los resultados son:

Negativos de modo cierto, en cuanto a diferenciarle claramente de otros homónimos suyos (Juanes Ortega) más o menos coetáneos[21].

Autores posteriores no harían sino recoger estas primeras opiniones y, tal vez, decantarse por una u otra. En lo que respecta a esto, los documentos XVII-007 y XVII-008 son claros: el Juan Ortega de Prado al que se refieren es indudablemente el Escalador y el Rey dice lo que dice de él a sabiendas de que es cierto.

Estaría encantado de debatir con quien esté interesado en esta historia y pasarle copia de los documentos para que saque sus propias conclusiones.


Fernando Martínez Pariente (femapar@hotmail.com)

 

                      Notas

[1] Quiero agradecer a Mayte Díez Martín la oportunidad que me da de hacer públicos mis documentos y las conclusiones que de ellos he sacado. También por su paciencia y consejos en la corrección de este texto que, gracias a ella, tiene la apariencia profesional que yo nunca hubiera conseguido solo.

[2] La corrección de las transcripciones han sido hecha por Mayte Díez. Normas de la trascripción: se ha respetado la grafía original del manuscrito. Así, se mantiene el uso indebido, según la ortografía actual, de de b por v o vicersa, de z por c o viceversa, la n delante de b o p. La u y v empleadas indistintamente como vocales o consonantes se transcriben conforme a su valor fonético. Las letras dobles en principio de palabra se transcriben como simples, por el contrario, se respetan las que van en medio de palabra. En la separación de palabras se sigue el sistema actual. Se mantienen las contracciones en desuso de palabras, como deste (de este), quel (que el), etcétera. En el uso de mayúsculas y minúsculas, acentuación de las palabras y puntuación del texto se sigue el sistema actual. Entre corchetes van las palabras conjeturadas [aaa], entre corchetes con puntos suspensivos [...] las lagunas producidas en el texto por rotura emborronados o grafía ilegible. Las repeticiones inútiles de palabra o palabras, productos de la distracción del escriba, se transcriben tal como aparecen y avisando de ello con (sic) al final de lo inútil. Una interrogación al final de una palabra indica una trascripción no segura por grafía ilegible.

[3] En general, los datos presentados sobre la historia de Juan Ortega de Prado, salvo en los que expresamente se cite otra fuente, han sido tomados de E. BENITO RUANO, Gente del siglo XV, págs. 121-148.

[4] E. ZAMORA Y CABALLERO, Historia general de España y de sus posesiones de ultramar, Tomo III, pág. 196.

[5]. Ídem, pág. 234.

[6] A. MARTÍNEZ MIGUÉLEZ,  Héroes, aventureros, caudillos y gestas, pág. 36.

[7] L. SUÁREZ FERNÁNDEZ, Los Reyes Católicos: el tiempo de la Guerra de Granada, pág. 143.

[8] J. ÁLVAREZ DE LA FUENTE, Diario histórico político-canónico y moral, pág. 500.

[9] Semanario Pintoresco Español, Segunda serie, tomo II, pág. 243.

[10] L. SUÁREZ FERNÁNDEZ, J. DE MATA CARRIAZO, M. FERNÁNDEZ, La España de los Reyes Católicos (1474-1516), pág. 439.

[11] A. BENAVIDES y J.G. DORREGARAY, Historia de las Órdenes de Caballería y de las condecoraciones españolas, Volumen 2, Número 1, pág. XXXIII.

[12] Ídem, pág. XXXV.

[13] J. A. DE LOS RÍOS y J. DE DIOS DE LA RADA Y DELGADO, Historia de la Villa y Corte de Madrid, tomo segundo, pág. 172.

[14] JUAN GIL, Los conversos y la Inquisición Sevillana: ensayo de Prosopografía, pág. 321.

[15] J. A. DE LOS RÍOS y J. DE DIOS DE LA RADA DELGADO, Historia de la villa y corte de Madrid, tomo segundo, pág. 444.

[16] Tal vez quiso decir con sus manos.

[17] Documento del Archivo General de Simancas, AGS, RGS, Leg. 148312,7. Citado y transcrito por E. BENITO RUANO, Gente del siglo XV, pág. 146-148.

[18] V.  GONZÁLEZ SÁNCHEZ, El testamento de Isabel la Católica y otras consideraciones en torno a su muerte, pág. 213.

[19] Ídem, pág. 212.

[20] Libro 3º del Repartimiento, fols. 144 y ss. AGS; Cámara de Castilla. Libro 254, fol.185 vº. Citado por J. E. LÓPEZ DE COCA CASTAÑER, "El repartimiento de Vélez-Málaga", Andalucía de la Edad Media a la Moderna, Cuadernos de Historia. Anexos a la revista Hispania, tomo 7, Madrid, 1977,  págs. 415 para la cita y 418 para el texto. 

[21] E. BENITO RUANO, Gente del siglo XV, pág. 136.


 

Bibliografía

Todas las obras señalas [en línea] se encuentran disponibles en Google Books

ÁLVAREZ DE LA FUENTE, Joseph, Diario histórico político-canónico y moral, Madrid, 1732 [en línea] [Consulta: 15-08-2013].

AMADOR DE LOS RÍOS, José y DE LA RADA DELGADO, Juan de Dios, Historia de la villa y corte de Madrid, tomo segundo, Madrid, 1862 [en línea] [Consulta: 15-09-2013].

BENAVIDES, Antonio y GIL DORREGARAY, José, Historia de las órdenes de caballería y de las condecoraciones españolas, Vol. 2, nº 1, Editor Dorregaray, Madrid, 1864 [en línea] [Consulta: 15-09-2013].

BENITO RUANO, Eloy, Gente del siglo XV, Real Academia de la Historia, 1998 [en línea] [Consulta: 21-09-2013]

GIL, Juan, Los conversos y la Inquisición sevillana: ensayo de prosopografía, Universidad de Sevilla, 2001 [en línea] [Consulta: 19-09-2013].

GONZÁLEZ SÁNCHEZ, Vidal, El testamento de Isabel la Católica y otras consideraciones en torno a su muerte, Instituto de Historia Eclesiástica “Isabel la Católica”, Arzobispado de Valladolid, Madrid, 2001.

LÓPEZ DE COCA CASTAÑER, José Enrique, "El repartimiento de Vélez-Málaga", Andalucía de la Edad Media a la Moderna, Cuadernos de Historia. Anexos a la revista Hispania, tomo 7, Instituto Jerónimo Zurita (CSIC), Madrid, 1977 [en línea] [Consulta: 15-09-2013].

MARTÍNEZ MIGUÉLEZ, Antonio, Héroes, aventureros, caudillos y gestas, Aebius, 2010 [en línea] [Consulta: 20-10-2013].

Semanario pintoresco español, segunda serie, tomo II, 1840 [en línea] [Consulta: 15-09-2013].

SUÁREZ FERNÁNDEZ, Luis, DE MATA CARRIAZO, Juan, FERNÁNDEZ ÁLVAREZ, Manuel, La España de los Reyes Católicos (1474-1516), Espasa Calpe, 1969 [en línea] [Consulta: 21-09-2013].

SUÁREZ FERNÁNDEZ, Luis, Los Reyes Católicos: el tiempo de la Guerra de Granada, Forjadores de Historia. 1989 [en línea] [Consulta: 12-09-2013].

ZAMORA Y CABALLERO, Eduardo, Historia general de España y de sus posesiones de ultramar, tomo III, Biblioteca Universal Ilustrada, Madrid, 1874.

 

 

Victoria López Barahona, VI premio de investigación AEIHM

Victoria López Barahona, VI premio de investigación AEIHM

Victoria López Barahona 

Grupo Taller de Historia Social


Las escuelas taller: aprendizas, oficialas y maestras de niñas en la industria textil madrileña del Setecientos


VI premio de Investigación en Historia de las Mujeres, 2013. Otorgado por la Asociación Española de Investigación Histórica de las Mujeres (AEIHM) y la Asociación de Historia Social (AHS).

El premio se hizo público el día 27 de septiembre, durante el VI Seminario Internacional Historia y Feminismo, de la AEIHM, que tuvo lugar en la sede del Centro de Ciencias Sociales y Humanas del CSIC, en la calle Albasanz, 26-28 de Madrid.

Más sobre la autora en Grupo Taller de Historia Social


 

 

 

RESUMEN

 Este estudio tiene por objeto las escuelas-taller, nombre genérico con el que designamos los establecimientos de producción de textiles concebidos como centros de aprendizaje para pobres asistidos, especialmente niñas y mujeres de las clases populares, que conocieron una notable expansión en la segunda mitad del siglo XVIII. El análisis contempla estas instituciones como una pieza del engranaje de la producción textil de Madrid y su territorio circundante, y las sitúa en el contexto del programa de reformas económico-políticas de los gobiernos ilustrados, uno de cuyos objetivos fue reorganizar el trabajo según unos criterios estrictos de división sexual. Desde esta perspectiva trazamos, en primer lugar, la evolución de las escuelas-taller y ponemos atención a las condiciones de trabajo de las niños y niños destinados a estos establecimientos. En segundo lugar, analizamos su nexo con el concepto de industria popular, en el marco de la política de profilaxis social aplicada tras los motines de 1766, que tuvo uno de sus principales instrumentos en las Diputaciones de Caridad y la Sociedad Económica Matritense. En tercer lugar, abordamos el impacto de la reglamentación de las escuelas-taller sobre el colectivo de maestras, las condiciones laborales y el perfil social de estas últimas.

Concluimos con una reflexión sobre la función de las escuelas-taller en la organización social del trabajo vigente en el período de estudio, las oportunidades ocupacionales y el tipo de relaciones laborales que derivan de la liberalización del trabajo femenino y el aprendizaje en las escuelas-taller. Con ello intentamos demostrar que estas instituciones responden a preocupaciones de orden político, económico y moral, cuyo fin fue canalizar el trabajo de las mujeres hacia el ámbito doméstico, como productoras de productores debidamente formados en la ética de la laboriosidad, y como trabajadoras domiciliarias, diestras y de escaso coste, para maestros, fabricantes y mercaderes-fabricantes.

La autora

 

 

Fuente de la imagen Fuentes para la Historia del Mundo Contemporáneo

Ideas que cambian el mundo

 

Sara Berbel Sánchez, Maribel Cárdenas Jiménez y Natalia Paleo Mosquera

IDEAS QUE CAMBIAN EL MUNDO. Una mirada desde la izquierda feminista, Cátedra, Colección: Feminismos, Madrid, 2013


Dirección y coordinación: Isabel Morant Deusa

 

 

Lejos del posmodernismo que preconiza el fin de las ideologías, este libro apuesta por la vigencia de aquellas ideas que transformaron las sociedades occidentales y que las condujeron a cotas inesperadas de igualdad, libertad y justicia social. Y lo hace recordándolas desde las voces de las mujeres, quienes, desde el siglo XVIII, se or­ga­nizaron colectivamente para intervenir en el mundo y lograr el cambio social. Se convierte, así, en un homenaje póstumo a un gran número de mujeres luchadoras que dedicaron sus vidas a lograr un mundo mejor para ellas, cierta­mente, pero también para los hombres, haciendo verdadera la máxima de que toda conquista del feminismo lo es para todo el género humano.

Sin embargo, a pesar de rastrear en el pasado, estas páginas no pretenden describir ningún período histórico sino que su propósito es extraer el conocimiento acumulado que pueda permitirnos avanzar en el presente e incluso desde un potimismo realista, proyectarse en un futuro complejo y apasionante, mucho más justo e igualitario.

Ficha editorial

Representaciones y prácticas de género en la proyección del colectivo social de la oficialidad militar. Una estrategia de la política colonial en el siglo XVIII

Representaciones y prácticas de género en la proyección del colectivo social de la oficialidad militar. Una estrategia de la política colonial en el siglo XVIII

 María Teresa Díez Martín 

Representaciones y prácticas de género en la proyección del colectivo social de la oficialidad militar. Una estrategia de la política colonial en el siglo XVIII

Revista destiempos / Dossier Virreinatos ------- Mariel Reinoso y Lillian von der Walde  (editoras)

 

 

 

 

Desde una perspectiva de género y su interrelación con el discurso colonialista hispano a los dos lados del Atlántico, durante el siglo XVIII, se propone en este artículo la aproximación a un análisis de la significación en la proyección político-social de las representaciones y prácticas del colectivo social de la oficialidad militar. Interrelación que, singularizada en el siglo por el proceso reformista del absolutismo monárquico y su énfasis en lo militar, ha venido a conformar una amplia investigación en curso fundamentada sobre los sujetos femeninos que se incluyen en el perfil de este elitista colectivo social de la oficialidad. En lo tratado en este artículo, se articulan estos sujetos insertos en el sistema del matrimonio castrense. Representaciones y prácticas, por tanto, son formuladas como estrategias del poder metropolitano e indisolublemente ligadas a la acción de jerarquización del orden social colonial bajo el modelo aristocrático de la autoridad militar dieciochesca, que también se compone con el discurso de género/s. Entonces, el estudio aporta una composición de importancia en la reconstrucción del sistema colonial hispano durante este decisivo siglo. 

Recepción de Asunción Lavrin como académica corresponsal de la Academia Mexicana de la Historia

7 de Mayo de 2013

 

http://www.h-mexico.unam.mx/node/11245