La Historia es un arma cargada de futuro

"El futuro está abierto. Es responsabilidad de los historiadores y de las historiadoras ayudar a que los sujetos de la historia construyan mundos futuros que garanticen una vida libre y pacífica, plena y creativa, a los hombres y mujeres de todas las razas y naciones".

Manifiesto de Historia a Debate en FAH. En la Web de Historia a Debate

 

 

"Necesitamos repensar la historia para analizar mejor el presente y plantearnos un nuevo futuro”

Fontana, Josep Fontana. La historia después del fin de la historia. Crítica: Barcelona, 1992  p. 142.

 

 

"Sería triste que tuviésemos que repetir la queja que Marc Bloch formulaba en nombre de los historiadores de su tiempo: ‘No nos hemos atrevido a ser en la plaza pública la voz que clama en el desierto… Hemos preferido encerrarnos en la quietud de nuestros talleres"
Josep Fontana. La historia de los hombres. Critica. Barcelona. 2001, p. 353.

 Citas de Josep Fontana en Karen Alfaro Monsalve, "El grato acoso de la memoria reciente"

 

 

Con otras historiadoras, pienso que la historia es una vía para combatir la subordinación de las mujeres. La historia permite estudiar y explicar cómo se ha producido ésta y muestra las diferencias y particularidades de los diferentes procesos, al analizar épocas y contextos determinados.

Lola G. Luna "Sobre historia, género y política" en FEMPRESS

 

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10 de diciembre de 2006

 

Celebración por la muerte de un canalla: Pinochet o la de cualquier canalla


Obituario con Hurras
Mario Benedetti

Vamos a festejarlo

vengan todos

los inocentes

los damnificados

los que gritan de noche

los que sufren de día

los que sufren el cuerpo

los que alojan fantasmas

los que pisan descalzos

los que blasfeman y arden

los pobres congelados

los que quieren a alguien

los que nunca se olvidan

vamos a festejarlo

vengan todos

el crápula se ha muerto

se acabó el alma negra

el ladrón

el cochino

se acabó para siempre

hurra

que vengan todos

vamos a festejarlo

a no decir

la muerte

siempre lo borra todo

todo lo purifica cualquier día

la muerte

no borra nada

quedan

siempre las cicatrices

hurra

murió el cretino

vamos a festejarlo

a no llorar de vicio

que lloren sus iguales

y se traguen sus lágrimas

se acabó el monstruo prócer

se acabó para siempre

vamos a festejarlo

a no ponernos tibios

a no creer que éste

es un muerto cualquiera

vamos a festejarlo

a no volvernos flojos

a no olvidar que éste

es un muerto cualquiera

vamos a festejarlo

a no volvernos flojos

a no olvidar que éste

es un muerto de mierda.

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Pinochet.- Decenas de detenidos en Chile en las manifestaciones para festejar la muerte de Augusto Pinochet

Pinochet será enterrado mañana sin honores de Estado


 

 

1917-2007 Santa María de Iquique

 

Pablo Neruda Canto General (fragmentos)



Mr. North ha llegado de Londres. Es un magnate del nitrato.

Antes trabajó en la pampa, de jornalero, algún tiempo, pero se dio cuenta y se fue.

Ahora vuelve, envuelto en libras.

Trae dos caballitos árabes y una pequeña locomotora toda de oro.

Son regalos para el Presidente, un tal José Manuel Balmaceda.

«You are very clever, Mr. North.»

El Presidente regresó hace poco del desolado Norte salitroso, allí dijo:

«Esta tierra, esta riqueza será de Chile, esta materia blanca convertiré en escuelas, en caminos, en pan para mi pueblo.»

Rechazó los caballos, la maquinita de oro de Mr. North. Los alejó sin verlos hacia su dueño, el poderoso gringo.

Movió apenas la desdeñosa mano.

«Ahora, Mr. North, no puedo entregarle estas concesiones, no puedo amarrar a mi patria a los misterios de la City.»

Mr. North se instala en el Club.

Cien whiskies van para su mesa cien comidas para abogados,

para el Parlamento, champaña para los tradicionalistas.

Corren agentes hacia el Norte, las hebras van, vienen y vuelven.

50 Las suaves libras esterlinas tejen como arañas doradas

una tela inglesa, legítima,

para mi pueblo,

un traje sastre de sangre,

pólvora y miseria.

«You are very clever, Mr. North.»

(Fuente: BALMACEDA DE CHILE (1891) Publicado el 17-12-2007, Por Homero Altamirano)

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-- 1917-2007 Santa María de Iquique / Patrimonio cultural, Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, Chile

 

 

-- Maria Antonia Salvador: desde Valladolid, España, a Santa María de Iquique en Chile. En El Norte de Castilla, diario de Valladolid. Publicado en red en el blog de Fernando Manero.


"A comienzos de los años setenta del siglo pasado el grupo chileno Quilapayún dio a conocer al mundo la versión musical de la Cantata de Santa María de Iquique, en la que narraba la masacre que tuvo lugar en la zona minera del Norte chileno en 1907. Su impacto fue grande en la juventud de la época, ya que permitió descubrir un suceso del que jamás se había hablado. Un suceso remoto en el espacio y en el tiempo, que de pronto quedaría asumido en ese momento como una tragedia cercana, otra más de las muchas que la humanidad sufriría a lo largo del siglo XX. Fue un acontecimiento clave en los albores de la nueva centuria, en el que se pusieron de manifiesto las contradicciones de las economías mineras emergentes, la agudización de los conflictos asociados a la explotación de los trabajadores que ello traía consigo y la importancia que tiene la evocación histórica de las luchas sociales para entender el mundo contemporáneo y los logros sustentados sobre ellas.

Ocurrió exactamente hoy hace cien años en la región chilena de Tarapacá y, más concretamente, en la ciudad de Iquique, el gran puerto desde el que se comercializaba hacia todo el mundo el mineral del salitre, fertilizante del que Chile abastecía cerca de los dos tercios de la producción mundial del entonces llamado “oro blanco”, lo que proporcionaba al país un recurso estratégico y de gran abundancia, obtenido de las tierras de Perú y Bolivia tras la guerra que los enfrentó con Chile entre 1879 y 1884. En un ambiente, pues, de extraordinaria prosperidad mercantil, estimulado además por la fuerte depreciación del peso chileno respecto a la libra esterlina, tiene lugar un incremento fortísimo del precio de los bienes básicos del que derivarán graves repercusiones sobre el poder adquisitivo de los sectores más humildes, acentuadas además por la extrema dureza y severidad de las condiciones de trabajo. Los testimonios recogidos de la época son, en efecto, reveladores de una situación que poco a poco se iría haciendo insostenible, a medida que las reclamaciones planteadas para mitigarla eran sistemáticamente desatendidas. De plano serían rechazadas, entre otras, la demanda de lograr un aumento del salario que paliase el fuerte deterioro sufrido tras la devaluación y la de percibirlos en dinero legal y no mediante bonos que eran canjeados por bienes en las tiendas de las empresas a precios superiores a los del mercado, la solicitud de protección frente a la altísima siniestralidad de un trabajo enormemente arriesgado e insalubre, que habría de ir ligada también a la mejora de las viviendas en un entorno especialmente inhóspito o la petición de crear escuelas que permitieran a los trabajadores salir del analfabetismo en el que la mayoría se encontraba.

Tras múltiples y fallidos intentos de negociación el primer brote de huelga estalla el 4 de Diciembre, cuando los trabajadores del ferrocarril que transporte el mineral desde las “oficinas” (yacimientos) al puerto deciden paralizarlo, abriendo así un proceso de tensión que se generaliza en muy pocos días para, como demostración de su fuerza, adoptar la decisión de desplazarse a pie hasta la ciudad de Iquique, a fin de plantear directamente sus reivindicaciones ante las sedes de las compañías nacionales y extranjeras que tenían intereses en la industria y comercialización del que internacionalmente sería conocido como el nitrato de Chile. La llegada a la ciudad el 15 de Diciembre de los primeros grupos de trabajadores del salitre se vería engrosada por los que provenían del interior – los pampinos - , gentes humildísimas como corresponde a quienes ejercían labores agrícolas o ganaderas en el desierto más árido del mundo. Se crea en muy poco tiempo una corriente de solidaridad que suscita temor y provoca una actitud de desconfianza, refractaria a cualquier negociación en aras de la defensa del principio del “prestigio moral” frente a la avalancha de los que “nada tenían que perder”. Alojados en la escuela Domingo Santa María, la catástrofe no tardará en producirse cuando, ante la insistencia en el mantenimiento de la protesta y el temor suscitado por la aglomeración creciente de los trabajadores y sus familias, se decidió por parte del general Silva Renard y con el consentimiento del Presidente Pedro Montt, proceder al ametrallamiento indiscriminado de la multitud, reforzado por el uso del fusil y los ataques a caballo. Nunca se supo la cifra de fallecidos. La censura de prensa fue terminante a la hora de señalar, sin posibilidad de réplica, que la represión se había saldado con 126 muertos y poco más de una centena de heridos. Investigaciones posteriores elevaron este número por encima de los tres mil, pero nunca esta cantidad ha sido oficialmente reconocida. La Cantata de Quilapayún habla de 3.600. Nadie hasta ahora los ha desmentido.

Chile se apresta a conmemorar con toda solemnidad la tragedia de Tarapacá y es muy probable que en las reuniones científicas previstas afloren nuevos datos que ayuden a avanzar en el conocimiento del que sin duda ha de ser considerado como uno de los principales hitos en la historia contemporánea del movimiento obrero. De ahí que no pueda pasar desapercibido en la conmemoración de su centenario, pues forma parte de la historia de la humanidad como un acontecimiento que trasciende a su marco geográfico para aleccionar sobre lo que realmente significa la lucha contra la injusticia como solución de continuidad a través del tiempo entre las sociedades del pasado y las de nuestros días. Y es que, si partimos del hecho de que la conciencia de la injusticia de las sociedades es un hecho permanente en la historia, difícilmente podríamos entender lo conseguido hasta ahora sin rendir el merecido homenaje a los que lo hicieron posible con su esfuerzo y hasta con sus vidas".

 

También la misma autora en El Norte de Castilla, 11-11- 07 : El Instituto Zorrilla perdió a profesores de alto nivel en la depuración de 1936


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