FRANCISCO DE LLANO SAN GINÉS Y EL COMERCIO CON LAS INDIAS: el socio desconocido de la Compañía gaditana “Ustáriz y San Ginés”

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María Dolores Herrero Gil
Universidad de Sevilla, España

 

 

 

Algunas notas sobre el personaje

Y en su casa se encuentra un escudo grabado en piedra con quatro cuarteles. El principal de la derecha se compone de una torre puesta sobre peñas y empinantes a cada lado de hellas un tigre contramirándose, por el apellido Llano. En el cuartel de la izquierda cuatro bandas por San Ginés. En el de la derecha abajo, esculpidas cinco flores de lis por Arce y en el bajo a la izquierda un escudo que le atraviesa una banda metida por sus extremos en las bocas de dos cabezas de serpientes por Somiano. El escudo está rodeado por una orla y en ella varios castilletes o jaqueles…[1]

Francisco de Llano San Ginés fue bautizado el 4 de octubre de 1732, en el concejo de San Pedro de Galdames, Vizcaya. Sus padres, Lucas de Llano y Arce y Catalina San Ginés Somiano, tuvieron de su matrimonio tres hijos varones y dos hembras. María Vicenta, de la que no tenemos ninguna noticia, y Micalea, que murió joven[2]. Uno de los hermanos, José Lucas, permaneció al lado de su padre, que así lo confirma, indicando que deberá sustituir en la sucesión al primogénito José, en el caso que éste no volviese a España. Francisco, por tanto, es el último llamado a sucederle y figura en el testamento de su padre como destinatario de una cantidad compensadora[3].

Sabemos que en 1760 José se encontraba en la villa de Arnedo, provincia de Chancay, Perú, donde fue capitán del Regimiento de Caballería[4].En la misma fecha su hermano Francisco, tenía el destino militar de capitán de Carabineros del Regimiento de Caballería Provincial, en Buenos Aires[5], donde había contraído matrimonio 7 de junio de 1753 con Francisca Fernández Justiniano, habiendo aportado las dos partes “dote y capital”[6]. Pasados unos años, ambos hermanos regresaron a España, y pudo heredar José la Casa Torre Infanzona de la familia, denominada “El Castillo”, con sus tierras y “adherencias”, situada en la anteiglesia de San Esteban de Galdames[7].

Posiblemente el deseo de consolidar su estatus social les llevó a acreditar ser Hijosdalgos notorios, con la correspondiente “Executoria”,expedida por el Juez mayor de Vizcaya de la Real Chancillería de Valladolid[8]. Domínguez Ortíz nos recuerda que la hidalguía apreciada era la de la sangre: "que se perdía en la noche de los tiempos", y no la que se conseguía después de litigar por un documento acreditativo[9]. A pesar de ello, ambos hermanos consiguieron sus deseos de encumbramiento: José recibió el hábito de Santiago el día primero de septiembre de 1779,[10]y Francisco ingresó en la Orden de Carlos III[11]y obtuvo, en diciembre de 1779, el título de conde de Torrealegre[12]. Un año antes ambos hermanos había obtenido el correspondiente permiso para fundar mayorazgos[13]. José vería cumplida esta aspiración,[14]pero a Francisco le sorprendería la muerte en el año 1780, (con apenas 48 años), quedando éste -como otros tantos proyectos- pendiente de haber sido ejecutado por nuestro protagonista.

 

Acumulación originaria de capital en Buenos Aires

Los años que pasó en Buenos Aires parecen que fueron convenientemente aprovechados por Francisco. La plaza debía ser en aquellos momentos de especial dificultad. Uno de sus dignatarios, Pedro de Ceballos, había nacido en Cádiz en el año 1715. En 1756 marchó a Buenos Aires, en calidad de gobernador y al frente de una poderosa expedición[15].Su más importante objetivo consistía en apoderarse de Sacramento, y lo culminó felizmente. Su triunfo fue en vano, puesto que el Tratado de París devolvió la plaza a Portugal, y Ceballos -desilusionado- quiso volver a España, siendo sustituido en su puesto por Francisco de Bucarelli y Ursúa, el cual fue nombrado en San Lorenzo el día 11 de noviembre de 1765. El viaje de ida lo realizó en la fragata La Industria, la misma que aguardó a Ceballos para traerlo de vuelta a España[16].

Bucarelli se mantuvo en el cargo hasta 1770. En 1769 había recibido como subalterno a Vértiz, criollo nacido en Nueva España de padres navarros, que será el encargado del gobierno desde el momento de su marcha hasta el año 1776, en que las cosas cambian bruscamente. Habían pasado diez años desde que Ceballos salió de Buenos Aires, disgustado por el rumbo político de los acontecimientos. Ahora regresa al frente de una poderosísima expedición de 116 naves que partieron de Cádiz el 23 de noviembre del 1776[17].En esta ocasión lo hacía en calidad de virrey, puesto que se había procedido a independizar del virreinato del Perú al extenso territorio que pasaba a tener una organización autónoma. Ceballos tomó de nuevo Sacramento y volvió a la ciudad de Buenos Aires, de la que había partido once años antes, encontrando que los acontecimientos no se habían desarrollado, en su ausencia, de acuerdo con su ideal de gobierno.

Culpa de ello a los hombres que le han sustituido en el tiempo en que ha estado ausente, e incluye en su nómina de responsables a Francisco de Llano y San Ginés, al que sitúa en el círculo próximo a Bucarelli, durante los años en que éste era gobernador de la plaza, y al que acusa de haberse enriquecido con medios ilícitos:

Las cosas de esta provincia están en malísimo estado desde que el bueno de Bucarelli sirvió de azote y lo puso todo en un desorden imponderable. Sus robos y maldades carecen de ejemplo... Y no se hace increíble a los que saben, haver registrado Don Francisco San Ginés, que a mi salida de Buenos Aires era un pobrete, y que fue en su compañía, y le sirvió para sus robos, quinientos mil pesos[18].

Es posible que no sea totalmente veraz en sus afirmaciones. El “pobrete” Francisco se encontraba bien situado en Buenos Aires, donde había contraído matrimonio con acaudalada dama, y se dedicaba a diversos negocios[19]. Por otra parte contaba con contactos familiares en la plaza: Manuel Alfonso de San Ginés, procedente igualmente de Galdames, donde había nacido en el año 1731,[20] se encontraba absolutamente integrado en la zona. Viajó en la primera expedición de Ceballos como maestre de la Fragata Reina Emperatriz, alias Nª Sª de Belén, de la que era propietario Francisco de San Ginés y la Torre[21]al que no debemos nunca confundir con nuestro protagonista, a pesar de que éste, al prescindir a veces de su primer apellido, puede dificultar la correcta determinación de ambas personalidades.

Manuel Alfonso aparece matriculado en el Consulado de comerciantes de Cádiz en el año de 1759[22]. Viaja como pasajero a Indias, en calidad de cargador y factor el 8 de enero de 1760, en dirección a Buenos Aires, con mercancías de valor superior a 300.000 maravedíes de plata antigua[23]. Y además protagoniza varios documentos similares, referidos a los años 1765 y 1767, datando viajes de ida y retorno[24]. Su nombre aparece como el del alcalde de la ciudad en 1766[25].

En cuanto a Francisco de San Ginés y La Torre, (en algunos documentos aparece como San Ginés la Rivas, usando los apellidos de su padre), natural igualmente de Galdames, hijo de Bernardo de Las Rivas y Martina de la Torre,[26]figura como pasajero a Indias en la Flota de Fernando Chacón, corriendo el año de 1720,[27]viajando con permiso de su mujer, Mariana de San Ginés. En 1730 se matricula en el Consulado gaditano[28]y tenemos noticias de su muerte el 4 de mayo de 1757, dejando viuda y una hija llamada María[29].

Además de este aceptable nivel de relaciones familiares, y como prueba de la capacidad económica de la que disfrutaba bastantes años antes de los encendidos ataques de Ceballos, debemos informar que Francisco de Llano había suplido voluntariamente, y sin interés alguno, la cantidad de 228.728 pesos para los gastos que se originaron con motivo de la expulsión de los Regulares de la Compañía de las Provincias del río de la Plata, al no haber caudales en la Cajas Reales[30]. Céspedes del Castillo nos indica que los Jesuitas se habían enfrentado en esa zona geográfica con los reyes de España y Portugal, lo que provocó su expulsión. En 1759 de los dominios portugueses y en 1767 de los españoles[31]. En el caso español sus afirmaciones coinciden plenamente con el desarrollo de los acontecimientos que hemos seguido en nuestra investigación a través de las fuentes consultadas.

Otro de sus méritos, -que él mismo expone al solicitar un título de nobleza-, consistía en varios servicios a S.M.: había provisto de víveres varias embarcaciones, y había facilitado un suplemento de 6.000 y 4000 pesos para la habilitación y carena de dos de ellas: “...con mucha utilidad del Real servicio y sin haber exigido por ello premio pecuniario alguno…”[32]. Además tenía encomendada la administración general de los bienes de los indios de Uruguay y de Paraná, logrando -según manifiesta- un beneficio de 44.000 pesos a favor del Real erario por efecto de su aplicación, industria y celo, haciendo participar a los propios indios del 2% y de otros varios efectos. También a la Real Hacienda, pero con calidad de suplido, había proporcionado la cantidad de 531.272 pesos sin interés alguno, cediendo a S.M. el derecho del 2% que estaba concedido en semejantes casos.

Por último, había sido patente su eficacia en efectuar la provisión general de víveres en calidad de Comisionado Real, mereciendo general aprobación:

...y que los Tenientes Generales, Don Pedro Ceballos y Don Francisco Bucarelli, Governadores y Capitanes Generales de aquella Provincia, y el Teniente del Rey de la Plaza Capital de ella, certifiquen asimismo lo expuesto, expresando le consideran digno y acreedor a las gracias y mercedes que S.M. fuere digno dispensarle por sus notorias y distinguidas circunstancias…[33]

Por lo tanto, si aceptamos como válidos estos meritorios antecedentes, debe buscarse alguna explicación sobre el ataque que recibe Francisco del virrey Ceballos. Y las razones que lo justificarían parecen estar íntimamente relacionadas con la Compañía que ha sido obligada a abandonar el lugar por sus actividades un tanto revolucionarias.

Según la documentación de la que hemos dispuesto, alguna lucha entre regalistas y ultramontanos debía andar solapada por el ambiente bonaerense. Ceballos se había destacado por su favor hacía la Compañía, y esta era acusada de incitar a la rebelión a los indios. Tanto Bucarelli como el Obispo de Buenos Aires no dudan en atacar el recuerdo del antiguo gobernador con las más duras cartas[34]y además manifiestan sus quejas sobre la incorrecta actuación de los Regulares, por él alentada[35]. Son numerosos los expedientes reivindicativos que se promueven en su ausencia, como los de Sorarte, anteriormente perseguido por Rocha, -letrado al que se supone autor de folletos en contra del Rey y a favor de los indios-,[36]o de los Brigadieres Hildson y Viana, que sufrieron el acoso personal del mismo Ceballos:

La summa pasión de Zevallos por sacar airosos a los Religiosos de la Compañía que influyeron en la Rebelión de los Pueblos de Indios del Paraguay, y la “enemiga” que les tenía por no aver adherido a sus intenciones en este asumpto…[37]

A tal grado llegó el enfrentamiento que Ceballos, en aquellos momentos residente en España, debió suplicar que se frenara cualquier actuación judicial contra él “...sea en vía de residencia, o comissión particular...” mientras que se hallen en Buenos Aires aquellos declarados enemigos: “...puesto que no tienen libertad christiana aquellos vecinos para declarar la verdad...”[38]. Por todo ello, no debe extrañarnos que, años más tarde, a su vuelta a Buenos Aires, realice una feroz crítica hacía sus antiguos enemigos, y proponga para importante cargos a los hombres que no han colaborado, en su ausencia, con Bucarelli. Entre ellos a Rocha[39]o a Medrano, perseguido según él:

...en realidad por no haber querido consentir en el robo de los caudales del Rey, que le propuso con descaro según él dice, y se hace verosímil, a la vista de los grandes excesos que para recoger dinero públicamente se asegura haber cometido Bucarelli en esta provincia…[40]

En cuanto a la expedición a las misiones que protagonizó Bucarelli en últimos días de mayo de 1768, -siendo sustituido interinamente por Diego de Salas en el gobierno de Buenos Aires-, para llevar a cabo la expulsión de los Regulares,[41]opina Ceballos:

Han sucedido cosas que horrorizan según me han contado, hasta haver mandado Bucarelli deshacer una lámpara grande de plata de la Yglesia de los Regulares, y que se hiciese de ella un Bacín de que se servía. Un platero portugués aseguran haverla hecho y que esto es público y notorio en Buenos Aires [...] En las Misiones, adonde fue sólo a robar, dicen que despojó de sus alhajas de oro y plata los templos, que las tenían muy buenas…[42]
...es tanto y tan criminal lo que constantemente aseguran haber hecho, que se espeluznan los cabellos de oírlo, y de contarlo…[43]

 

Vuelta a España y asentamiento en Cádiz

Bucarelli, por su parte, ya se había ocupado de ausentarse de tan conflictiva plaza, solicitando su regreso a España:

Muy Sr. mío: Concluida completamente la grande operación de sacar los padres expulsos del Orden de la Compañía de las tres dilatadisimas provincias de Buenos Aires, Tucumán y Paraguay, situado en las ynmediaciones de los caudalosísimos ríos Uruguay y Paraná, de cuia expedición (que se ha conseguido felizmente) acavo de llegar, recurro otra vez a implorar...pues desde que puse el pié en este ingrato Destino (donde me condujo mi desgracia) sólo con verme fuera de él me consideraría dichoso…[44]

Y repetía en octubre del 1768:

Unicamente apetezco establecerme donde se asegure mi salvación, que qualquiera que manda la tiene muy aventurada, y más en Buenos Aires, centro de las mayores iniquidades, según varias veces he representado a V.E. de Oficio y de confianza…[45]

Unos meses después, tanto Bucarelli como Francisco de Llano partieron hacía España, quedando en el gobierno de la Provincia el brigadier J. José de Vértiz, y corriendo al parecer el 14 de agosto de 1770,[46]aunque el nuevo gobernador informase de que la salida de su antecesor se produjo el 27 del citado mes, tomando él posesión interina del puesto vacante el día cuatro de septiembre[47]. El 12 de septiembre se hizo a la vela en Montevideo la Fragata de guerra Santa Rosa, conduciendo a bordo al Teniente General Don Francisco de Bucarelli y siendo su maestre de plata Don Francisco (de Llano) San Ginés[48]. La nave registra caudales y frutos por un total en pesos de plata dobles superior a 550.000 pesos, de los cuales 25.000 eran de cuenta del propio maestre: “...a entregar a mi mismo y por mi ausencia a mi mujer Dª Mª Francisca Fernández, residente en Cádiz”[49]. Entre la relación de los pasajeros de la nave encontramos a José de Llano, hermano de Francisco, que registra variado equipaje y que se asentará, a partir de su vuelta, en la próxima Isla de León, donde llegará a tener tres industrias y a desarrollar importantes actividades comerciales y navieras, por sí sólo o en “compañía” con su hermano. Su sonada quiebra merece dedicarle un estudio monográfico, que es mi intención realizar en un cercano futuro.

Pero además podemos observar otro registro interesante: Por cuenta de Don Juan Ignacio de Madariaga transporta Francisco de Llano parte del equipaje que éste dejó en Buenos Aires: “...en mi propartida de aquella ciudad a las Malvinas”.

El referido Juan Ignacio era natural de Busturia, del señorío de Vizcaya, donde había heredado el antiguo mayorazgo familiar. Caballero de Santiago desde 1758[50] y casado con Dª Concepción de Yturrigaray (cuyo hermano sería virrey de Nueva España), gozó de la confianza de Bucarelli en su calidad de Capitán de Fragata de la Real Armada. Eso hizo que se le encomendara la expedición encaminada a desalojar a los ingleses establecidos en la isla Gran Malvinas[51].

Juan Ignacio no tenía hijos, pero sí un sobrino, Felipe, que había nacido en 1753. Era hijo de su hermano Juan Antonio, caballero cómo él de Santiago, Maestrante de Sevilla, llamado a ser -por su falta de descendencia- heredero del referido mayorazgo. Ostentaba el cargo de administrador de la Casa de Arcos en la Isla de León, donde era hacendado y enfiteuta y Director General de Correos y Postas. En el Cabildo gaditano ostentó diversos cargos representativos y llegó a ser Procurador Mayor Perpetuo[52]. Por sus continuados servicios, y por haber ejecutado a sus expensas una población de colonos con más de 400 personas en la Real Isla de León, recibió en el 1775 el título de Marqués de Casa Alta[53]. Más tarde trasladaría su residencia a Madrid, donde sería Ministro del Consejo de Hacienda[54]y donde falleció el 9 de octubre de 1797[55].

No nos caben dudas sobre que el tal Felipe sería el yerno ideal para Francisco de Llano, que en su condición de indiano podría ser menospreciado por la sociedad gaditana. Y por tanto, suponemos que aceptaría de buen grado la boda de su hija Petronila, -criolla[56]-, con un joven perteneciente a tan bien situada familia. Ambos se instalaron en su amplia residencia, compartida, como era habitual en Cádiz, por una pléyade de familiares y sirvientes[57]. Con este enlace pasaba Francisco a integrarse en la cúspide social de la ciudad, completado su situación con la matrícula, tanto de él como de su hermano José, en el poderoso Consulado de Comerciantes, corriendo el año de 1771[58].

 

Ustáriz, San Ginés, y Compañía

Recordaremos que en Buenos Aires había quedado el subalterno Vértiz realizando interinamente las funciones de gobernación. Era originario del valle de Vertizana, donde, en 1706, Miguel de Ustáriz y Vértiz era nombrado alcalde[59]. Los nietos de este último, familiares del personaje que sustituía a Bucarelli, eran, en la fecha en que Francisco de Llano San Ginés vuelve de Buenos Aires, vecinos de Cádiz.

Juan Agustín Ustáriz y Micheo, se encontraba matriculado como comerciante desde el año 1739[60]. Pertenecía a la casa de Echandía: “...que era la casa nativa y originaria de todos ellos, los Ustáriz”[61]. Tenía una posición afianzada en el sector comercial de Cádiz y pudo conocer a Francisco en los años en que éste residió en América[62]. El 11 de febrero de 1763 le concedió el Rey el título de marqués de Echandía[63]. Había tenido algún negocio con algunos de sus primos, pero no participaba en la sociedad que corría con el nombre de Juan Miguel de Ustáriz y Compañía de Hermanos[64], compuesta por Juan Miguel, Juan Bautista, Juan Felipe y Juan Francisco Ustáriz y Gaztelu, aunque sí formó con ella y otros socios, de forma coyuntural y efímera, la sociedad San Juan Evangelista fundada el 21 de junio de 1766[65]. De todos ellos conocemos la extensa bibliografía de Ruiz Rivera,[66]del que hemos recibido ayuda y consejo, pero discrepamos de su interpretación de los hechos, que magnifica la actuación de la familia Ustáriz[67] y condena a Llano San Ginés al olvido más absoluto e injusto, aludiendo, incluso, a “sus” actividades en el año 1783 —cuando llevaba dos años muerto— o a “su” quiebra en el 1788, confundiéndolo, en ambos casos, con su hermano José[68].

Según Ceballos, traía Francisco un claro encargo desde Buenos Aires:

...se metió en la Casa de Ustáriz, aunque hundida, para que Vértiz, que es pariente y acérrimo apasionado de la misma Casa, no le descubriese sus cacas, antes le apoyase, y favoreciese, como en virtud de las fuertes recomendaciones de sus parientes lo ha practicado.[69]

No sabemos si efectivamente existió este denunciado chantaje, o si fueron otras las razones que impulsaron a nuestro protagonista a asumir las dificultades de la renombrada Casa, en el momento que atravesaba tan delicado momento. Efectivamente, el 23 de abril de 1772, en la morada de Nicolás de Bucarelli y Ursúa, gobernador de Cádiz, se declara ante los acreedores de la Casa de Ustáriz la situación de quiebra con el siguiente Activo[70]:

 

 

Podemos comprobar que las expediciones suponen un total de un 33% de la inversión, diversificada en tan sólo cuatro navíos, y destacando la cifra de 600.000 pesos para la valoración de El Buen Consejo. Tan importantes apuestas económicas podían verse muy comprometidas en casos de guerras, naufragios o simplemente retrasos en los retornos. Si les añadimos el valor de los navíos, suponen entrambas cifras el 42,29% de los activos. Y aún deben incrementarse con los datos que correspondan, y que no aparecen reflejados, a los viajes del Aquiles y el Toscano, que habían salido pocos días antes hacía el Callao. Entendemos que el volumen de estas partidas invitan a analizarlas y a determinar la evolución de las mismas durante los distintos periodos de actuación de una y otra empresa, porque es otra, con distinta denominación y socios, la que continuará a partir de ese momento las actividades de la gravemente afectada[71].

Una vez reunidos los acreedores, de acuerdo con la convocatoria reseñada, y habiendo dado comienzo la reunión, Don Francisco de San Ginés entregó un documento en el que, en cinco capítulos, realizaba una serie de proposiciones, por sí y por Don Agustín de Uztáriz, proposiciones que ambos consideraban satisfactorias y beneficiosas para los acreedores[72]. Los primeros puntos de las mismas indican:

1º) Que dichos señores, cada uno en su particular y todos en general en nombre de su dicha compañía, les han de hacer cesión y entrega formal de todos los bienes, derechos y acciones que actualmente poseen, en Europa y América, y quantos por qualesquiera razón les corresponde o les pertenezcan, para que los administren, sin que tengan los quatro susodichos, ni sus acreedores ninguna intervención...

2º) Concedida y allanada la proposición antecedente por los señores acreedores, y aprobada que sea por Su Majestad y señores de su Real y supremo Consejo de Castilla, se obligaran de mancomún e insolidum con sus bienes, y con cuantos entren en su poder, por cuenta de dichos señores, cuatro hermanos y su compañía, a pagar el cincuenta por ciento de todas las deudas que hasta el día de la fecha de este resulten legítimamente deber. Los veinticinco por ciento en todo el año venidero de 1774, y los veinticinco por ciento restantes al fin de 1776, para cuyo efecto otorgaran escrituras o pagarés lisos y llanos.

3º) Que dichos proponentes se obligaran a seguir el giro que tienen entablado por término de ocho años, con la denominación en este Comercio de Juan Agustín de Uztáriz, San Ginés y Compañía, bajo la dirección de ambos.

“...Cádiz 23 de Abril de 1.772. Juan Agustín de Uztáriz. Francisco de San Ginés”[73].

De esta forma, queda aprobado el traspaso de una a otra empresa con la publicación, el 5 de Junio siguiente, de la escueta Resolución de Su Majestad:

“Conformándome con el Consejo, apruebo lo acordado por la Junta de Acreedores.”[74]

 

El tráfico naviero: De Ustáriz Hermanos a Ustáriz y San Ginés

A partir de este momento hemos de considerar que las actuaciones de la nueva compañía deben ser adjudicadas al ejercicio empresarial de los nuevos socios.

Por ello hemos presentado en los Anexos 1 y 2 las actividades de las distintas naves, separando convenientemente los correspondientes años de uno y otro periodo[75]. En cuanto al Anexo 3, en el que se recogen las distintas salidas de los buques desde el puerto gaditano,[76]incluye la cifra de préstamos o riesgos que se corrían, bien sobre las mercancía transportadas, o bien sobre las propias naves, en un intento de referenciar la importancia económica de los diferentes viajes, de una forma rápida y sin profundizar en los correspondientes registros. Por mayor comodidad no hemos sumado en las conocidas fuentes que constituyen los libros de la Sección de Consulado del Archivo General de Indias, sino que hemos preferido, una vez localizadas las naves que nos interesaban, utilizar las cifras resúmenes de los diferentes barcos facilitados por A.M. Bernal, realizando por nuestra parte pequeñas correcciones de fechas[77].

Podemos observar, que el número de salidas se ha incrementado en un 30% durante la etapa en que los nuevos socios se responsabilizan del tráfico comercial. Pero además debemos considerar que, puesto que los registros correspondientes a los últimos años reseñados se encuentran bastantes incompletos, las fuentes dejan de proporcionar la necesaria información para seguir datando las correspondientes salidas, y si estas se han producido, el resultado sería aún más favorable a la actividad de los compañeros Ustáriz y San Ginés.

A lo largo de la década se incrementa el tráfico hacia la ciudad de Buenos Aires, mercado que San Ginés conocía por su dilatada presencia en la misma, y se inicia una nueva ruta hacia Filipinas, aprovechando las posibilidades que brinda el Reglamento de Libre Comercio de 1778.

 

Época de Juan Miguel Ustáriz y Compañía de Hermanos


Época de la Compañía Ustáriz y San Ginés

El gráfico de riesgos sobre expediciones, expresado en pesos de 128 quartos anuales no nos ofrece ninguna visión diferenciadora entre uno y otro periodo, aunque arroja un claro máximo absoluto en el año 1776, correspondiente a la etapa de Ustáriz y San Ginés.

En cuanto al número de barcos, observamos que la política de compras de la primera etapa les llevó a la adquisición de 11 navíos, de los cuales 3 naufragaron o sufrieron pérdidas irreparables. Por el contrario, la etapa de Ustáriz y San Ginés nos presenta una política de mantenimiento de la Flota, con una compra, la de la Ventura, vendida anteriormente al conde de Mirasol y puesta a nombre de Lizardi, y la del Hércules, que originaría una inspección por parte de las más altas instancias. En este periodo se pierden dos buques, debiendo resaltar el apresamiento del Buen Consejo, por la importancia económica de la expedición. En los últimos años hemos dejado de tener noticias de las naves por falta de fuentes adecuadas.

 

 

Estimamos que hemos conseguido los datos mínimos que nos permiten esbozar las diferentes actuaciones de una y otra empresa, diferencias lógicas por el carácter absolutamente personalista de las actividades empresariales. En base a ello, creemos conocer la razón para el cambio de actitud en cuanto a la política de compra de naves. Ruiz Rivera se pregunta la causa por la que se le permitía a los Ustáriz (él no hace distinción de fechas ni de empresas) la utilización de naves de gran porte, que entiende prohibidas: “Por alguna razón, las autoridades no fueron muy estrictas en el cumplimiento de esta norma...”[78]

 

En efecto, la Real Orden de 19 de febrero de 1760 se manifiesta sobre que no se admita para el tráfico de la Carrera a naves mayores de 500 a 550 toneladas, pero advierte: “Sin que esta providencia se extienda a los que ya estaban admitidos”[79]. Posiblemente, a tenor de los documentos que hemos conocido, tuvieran los navieros dificultades para encontrar las naves adecuadas: “...parece quassi imposible halle tan brevemente otro del tamaño prevenido de Su Majestad...”[80]. Por ello, la solución pasaba por adquirir naves que ya hubiesen realizado algún viaje en la Carrera y quedaran, aún con exceso de tonelaje, aptos para continuar en ella.

Durante los años en que la navegación es responsabilidad de la empresa Ustáriz y San Ginés, éstos deciden no realizar nuevas compras, sino mantener los enormes buques adquiridos en la etapa anterior. Ello les permitían el abaratamiento de los costes de los viajes. Dicha política fue denunciada por los navieros de la competencia, muy críticos hacia San Ginés por este y otros motivos:

...los conservan a expensas de volverlos a rrehacer, o fabricar de nuebo en sus carenas, como se ha visto en las de los nombrados “Aquiles”, “Concepción”, y “Buen Consejo”, de forma que la carena de cada uno de estos le ha costado excedentemente el valor que puede tener un navío acavado de fabricar, sólo con el fin de hallarse en posesión de estos Buques, cuio arqueo asciende como a 900 toneladas cada uno...[81]

Esta subrepticia actuación les permite bajar los fletes, y así lo hicieron en el año 1772, en el momento en que San Ginés toma el mando del negocio. Los restantes armadores, muy preocupados por la imposibilidad de igualar sus precios, confirman su protagonismo: “Y no obstante todas las consideraciones que se le han hecho presente al Don Francisco San Ginés, socio de dicha Compañía, no han sido suficientes a persuadirle...”[82].

Además de intentar persuadirle, denuncian que la bajada ofrecida es contraria a la ley, siendo rebatidos con el argumento de la existencia de una Real Orden, que permitió la bajada en los Navíos el Jason y el Toscano en el viaje desde Veracruz en julio de 1770. Al amparo de ella se considera San Ginés con derechos suficientes[83].Y más aún cuando la propias urcas de Su Majestad fletaron en 1771 los barriles a Veracruz a 6 pesos siendo el Proyecto en azogues a 14[84].

Los navieros confirman que la forma de actuar es nueva en la empresa: “...acaban de avisar por medio de Cartas circulares, firmadas de su puño, a todos los Individuos Cargadores de este Comercio...este paso tan extraordinario, como hasta ahora no visto en este comercio, así como por la substancia, como por el modo en que se ha dado, no parece conspirar menor, que a la ruina general del Ramo de Navieros...[85].

Íntimamente ligada a estas actuaciones se encuentra la adquisición, un tanto forzada por presiones al vendedor, del navío el Hércules en una actuación que, Ruiz Rivera, adjudicándola a los Ustáriz, califica de: “mentalidad agresiva, competitiva y moderna”[86]. Estos sucesos corresponden a incidentes en la primera salida del Buen Consejo, bajo el control de los nuevos socios, y por tanto son ellos los acreedores de tales calificaciones. Los restantes navieros estiman que en poco tiempo conseguirán, con estos métodos: “...quedar quasi al arbitrio suio la navegación del Mar del Sur, proyecto anteriormente tocado por dicha Cassa, que no pudo conseguir...”[87].

La situación de presión sobre la competencia debió llegar a resultar preocupante. La información reservada indica: “El Rey quiere saber los sucesos sobre compra del Navío el Hércules...”[88]. No repetiremos aquí los detalles del conocido incidente, pero sí señalaremos que tanto la carta de denuncia de Francisco Martínez de Vallejo, que se considera perjudicado, como la anotación al margen del marqués del Real Tesoro, informando al Rey, se refieren exclusivamente a Don Francisco de San Ginés, protagonista del suceso. Quede por tanto constancia de ello y anotada la actuación, buena o mala, en su haber empresarial.

El último acontecimiento gaditano adjudicado graciable y genéricamente a “los Ustáriz”, no es otro que el proyecto de navegación directa a Filipinas. Ruiz Rivera lo califica de “caso muy notable de aventura comercial” indicando que la acometen en “un momento delicado de su empresa”[89]. En otra publicación indica que: “Parece haber estado reservada a los Ustáriz la innovación en este y otros terrenos de la actividad mercantil e industrial…” preguntándose si la aventura fue fruto del riesgo o producto de la necesidad[90].

Pensamos que ni lo uno ni lo otro. Más bien parece que se debe a una toma de posición ante las perspectivas que surgen del Real Decreto de 12 de octubre de 1778 sobre la libertad de comercio. La petición que cursan los compañeros Juan Agustín de Ustáriz y Francisco de San Ginés tiene fecha de 15 de enero de 1779[91]. La situación de la empresa se encontraba saneada. Unos meses antes Juan Bautista de Ustáriz afirmaba que ambos socios, que habían entrado en la dirección de la misma:

...lo han ejecutado con el acierto que es público y notorio, pues no sólo han mejorado y mantenido en floreciente estado las Reales Fábricas de Talavera, sino que han pagado a los acreedores de Ustáriz Hermanos sumas grandes, además del cincuenta por ciento a que se obligaron...”[92]

En el mismo año solicitan además la permuta del derecho de registro a Buenos Aires, que en la nueva situación había dejado de ser interesante, por otro para la provincia de Caracas, sin limitación de buque y por términos de diez años[93].Y en cuanto al riesgo asumido, es prudentemente medido por los socios: “...nos vemos precisados a tomar algún tiempo para adquirir noticias, formar cálculos, y saber lo que conviene pedir a V.M.”[94]

 

Otras actividades, otras expectativas, otros socios

Por su parte, Francisco inicia en febrero del mismo 79, y al abrigo de la repetida disposición, la apertura de una Casa de Giro en Málaga, contando con varias concesiones reales[95]. Los socios de la misma, que llevará el nombre de Llano, San Ginés y Compañía serán Francisco y José, el hermano que le acompañó en su periplo americano y retornó con él en el Santa Rosa. Como Director, y tercer socio, ejercerá funciones Juan Felipe de Madariaga, su yerno, esposo de su única hija Petronila, del que anteriormente dimos cumplidas referencias[96].

Matriculan a su nombre la Divina Pastora y el San Pedro, contando entre los fletes a realizar el transporte en monopolio de los baúles de Naipes, posiblemente de las fábricas de Macharavialla, de donde era originario el Ministro Gálvez y donde Francisco proyecta establecer una fábrica de medias a la genovesa y otra de sombreros[97].

Todas estas actividades malagueñas han sido igual y de nuevo injustamente adjudicadas a los agraciados Ustáriz por Aurora Gamez Amián[98]que en el caso de los proyectos de instalaciones fabriles últimamente citados confunde entre sí a los hermanos Llano y decide que es José, y no Francisco, el autor de tales iniciativas[99]. Por su parte, Antonio Miguel Bernal asegura que el socio de los Ustáriz es el sombrerero de la Real Isla -José- y que éste se asoció al comerciante Llano, del que no aporta ninguna noticia sobre su personalidad, por lo que estimamos que desconoce el íntimo parentesco existente entre ambos. Sus referencias sobre los miembros de las distintas sociedades de los Ustáriz, y sobre ellas mismas, son inexactas, aunque superficiales. Pero, sobre todo, eliminan a Francisco de San Ginés de la actividad de las fábricas de Talavera, en una nueva injusticia sobre la evaluación de su capacidad empresarial[100].

De esta forma ha permanecido Francisco históricamente ignorado, a la sombra de uno u otro de sus socios. Por el contrario, no pasó desapercibido para sus contemporáneos. Desde Cádiz, Francisco Manjón escribe a Gálvez:

...me participó V.E. a fin de que no se molestase a la Casa de Ustáriz, San Ginés y Compañía... ; y con motivo de haver fallecido don Francisco de San Ginés, Conde de Torre Alegre, socio y principal Director de la compañía, me ha parecido interesante a la Real Hacienda, informarme de sus débitos...[101]

Así pues, la muerte de Francisco, acaecida en los últimos días de 1780[102] (y casi inmediatamente la de su socio Juan Agustín de Ustáriz),[103]alerta a la Real Hacienda de que ya no seguiría su Compañía en tan competentes manos. Sus negocios languidecen durante varios años en manos de miembros de sus respectivas testamentarías, produciéndose un sin fin de enmarañadas reclamaciones contradictorias que resultan de gran interés para el investigador, por la riqueza de datos económicos y sociales que aportan. Pero además, los documentos nos hablan de nuevas actividades a nombre personal de José de Llano, o de Juan Felipe o de Juan Bautista de Ustáriz. No podemos confundir ninguna de ellas con las llevadas a cabo durante veinte años por las dos empresas, una subrogada en las obligaciones y derechos de la otra, que movieron la mayor parte del importante sector naviero de la ciudad de Cádiz.

Su principal Director durante un largo periodo fue Francisco de Llano San Ginés, al que esperamos hoy haber rescatado del olvido.



NOTAS

[1]A.H.N. (Archivo Histórico Nacional). Ordenes militares. Expediente Santiago 4.730. José de Llano. 1779.

[2]R.CH.V. (Real Chancillería de Valladolid). Registro de Reales Provisiones. Caja 9-59.

[3]A.H.N. Ordenes Militares 4.730. Testamento de Lucas de Llano.

[4]Ibídem.

[5]A.G.I. (Archivo General de Indias) Títulos de Castilla 6,R,17.

[6]A.H.P.C. (Archivo Histórico Provincial de Cádiz). Protocolo 63 Fernando, folios 449- 452. Poder para testar Fco. de Llano.

[7]A.H.P.C. Protocolo 4.529 de Cádiz, folios 2.806-2.819. Testamento José de Llano.

[8]R.CH.V. Registro de Reales Provisiones. Caja 9-59.

[9]DOMÍNGUEZ ORTIZ, A.: El Antiguo Régimen, los Reyes Católicos y los Austrias, Alianza Editorial, Madrid 1988, pág. 160.

[10]A.H.P.C. Protocolo de Cádiz 4.517, folios 1.326-1.329. Toma de hábito de José de Llano.

[11]A.H.P.C. Protocolo 63 Fernando, folios 449- 452. Poder para testar Fco. de Llano. Las noticias que tenemos son a través de este documento ya que el correspondiente expediente no ha podido ser localizado, a pesar de exhaustiva búsqueda.

[12]A.G.I. Títulos de Castilla. 11, R, 6 y 9.

[13]A.H.N. Consejos (Cámara de Castilla, Consultas de Gracias), legajo 4.583, expedientes 11 y 12.

[14]A.H.P.C. Protocolo 4.529 de Cádiz, folios 2806-2819. Testamento de José de Llano.

[15]A.G.I. Contratación 1.383-A.

[16]A.G.I. Buenos Aires, 43. Carta de Francisco de Bucarelli a Julián de Arriaga desde la Isla de León, 9 de marzo de 1.766.

[17]A.G.I. Contratación, 1.383-A. 20 embarcaciones son del Rey y 96 de particulares fletadas por la Real Hacienda. Entre ellas dos de Ustáriz y San Ginés: el Hércules y el Toscano. Volverán de Montevideo en el 1778 con cueros.

[18]A.G.I. Buenos Aires, 57. Carta nº 39 de 9 de mayo de 1777. De Ceballos a José de Gálvez.

[19]A.G.I. Buenos Aires, 43. Como ejemplo de su actividad podemos citar la adquisición de las partidas tasadas de lo apresado en el 1763 a los portugueses en la expedición a Río Grande. El remate, ganado en puja por Francisco, le lleva a recibir variada mercancía: ”Rollos de tabaco, clavazón, palas de fierro, martillos planchelas, quadernales, estrelleras, barricas de aceite, barras de plomo, cajones de hilo de vela, aguardiente, alquitran...” Todo ello por valor de 8.218 pesos y 4 reales

[20]R.CH.V. Registro de Reales Provisiones, legajo 16, nº 15.

[21]A.G.I. Contratación, 1.383-A.

[22]RUIZ RIVERA, J.: El Consulado de Cádiz. Matricula de Comerciantes (1730-1823). Dip. Provincial, Cádiz, 1988, pág. 202.

[23]A.G.I. Contratación, 5.504, N. 2.

[24]A.G.I. Contratación, 5.508, N. 2, R. 68. ; A.H.N. Consejos, 20.204, expediente 1. ; A.G.I. Contratación, 2.737.

[25]B.N.B. (Biblioteca Nacional de Brasil) Sección de manuscritos. Buenos Aires I-16-1-16.

[26]A.H.P.C. Protocolo de Cádiz, 3.615. Poder de Francisco de San Ginés.

[27]A.G.I. Contratación, 5.470 N. 2,R. 132, 25 de julio de 1720.

[28]RUIZ RIVERA, J.: ob. cit., pág. 125.

[29]A.H.P.C. Protocolo de Cádiz 3.655, folios 493-502.

[30]A.G.I. Títulos de Castilla, 6,R.17.

[31]CESPEDES DEL CASTILLO, G.: América Hispánica (1492-1898). Labor, Barcelona, 1983, pág. 323.

[32]A.G.I. Títulos de Castilla, 6,R.17.

[33]Ibídem.

[34]A.G.I. Buenos Aires, 43. Expediente sobre recurso de D. Pedro Cevallos. Reservado. 1768.

[35]A.G.I. Buenos Aires, 300. Audiencia de Buenos Aires. Expedientes nº 18 y nº 24.

[36]A.G.I. Buenos Aires, 12-B. Informe del Consejo de Indias de 19 de diciembre de 1768. Expediente de Doña Sabina Sorarte.

[37]A.G.I. Buenos Aires, 12-A. Consultas Reales, resoluciones y nombramientos.

[38]A.G.I. Buenos Aires, 43. Carta de Pedro Cevallos a Julián de Arriaga. Hortaleza, 7 de septiembre de 1768.

[39]A.G.I. Buenos Aires, 57. Montevideo 8 de octubre de 1777. Carta de Ceballos a Gálvez.

[40]A.G.I. Buenos Aires, 13 Consultas Reales, resoluciones y nombramientos. Carta de Pedro Ceballos a José de Gálvez, 11 de junio de 1777.

[41]A.G.I. Buenos Aires, 43. Carta de Diego de Sala a Arriaga el 17 de abril de 1768.

[42]A.G.I. Buenos Aires, 57. Carta nº 39 de Cevallos a Gálvez el 9 de mayo de 1777.

[43]Ibídem.

[44]A.G.I. Buenos Aires, 43. Carta de Bucarelli a Arriaga de 4 de agosto de 1768.

[45]Ibídem. Carta de Bucarelli a Arriaga de 4 de octubre de 1768.

[46]Ibídem. Carta de Diego de Salas a Julián de Arriaga.

[47]A.G.I. Buenos Aires, 52. Carta de Juan José de Bértiz a Arriaga de 8 de noviembre de 1770.

[48]A.G.I. Contratación, 2.752. Registro de venida de la fragata Santa Rosa.

[49]Esta frase nos lleva a pensar que antes de la venida definitiva, Francisco ya ha instalado a su familia en Cádiz.

[50]A.H.N. Ordenes Militares. Santiago, 4.744 y 4.745 de Juan Ignacio y Juan Antonio Madariaga, con datos familiares.

[51]El ataque se explica con detalle en el plano del establecimiento inglés y de las fuerzas españolas, delineado por Alexo Berlinguero, pilotín de número de la Real Armada con destino en la Fragata Santa Catalina. (Archivo General de Indias de Sevilla). Publicado en el Tomo V de la Historia de España del MARQUES DE LOZOYA. Barcelona, 1977, pág. 316.

[52]A.M.C. (Archivo Municipal de Cádiz) Las actas capitulares de los años en que residió en Cádiz facilitan gran cantidad de información al respecto.

[53]A.G.S. (Archivo General de Simancas) Gracia y Justicia. Legajo 872. ; A.G.S. Dirección General del Tesoro. Inventario 3, legajo 34. ; A.H.N. Consejos. Títulos del Reino. Libro 628. ; A.H.N. Consejos, legajo 4.573, exp. 106, que ha desaparecido.

[54]A.H.P.C. Protocolo de San Fernando 210, folios 251-265. Particiones de Isabel de Arzueta, su mujer.

[55]A.H.P.M. (Archivo Histórico de Protocolos de Madrid) Protocolo 22.240 de Madrid, folios 459-490. Reparto de bienes de Juan Antonio de Madariaga.

[56]DOMÍNGUEZ ORTIZ, A.: "El Antiguo Régimen..." pág. 345.: "Vistos desde España, había cierta prevención contra todos, lo mismo los criollos que los "indianos", los españoles que regresaban tras una larga estancia."

[57]A.M.C. Patrón 1773, Tomo 1º, pág. 266. Casa nº 100 de la Comisaría de Lasqueti. Viven en ella Don Francisco de (Llano) San Ginés, de 40 años, comerciante matriculado. Don Juan Felipe de Madariaga, Capitán de las milicias urbanas de Cádiz. Gesualdo Caselli, Director de los Navíos de la Casa. Don Juan Nicolás de Acha, tenedor de libros y comerciante matriculado. Don Francisco Saballa, cajero. Don Luis Gutiérrez y Don Francisco Metralla, escritores. Don Francisco Peláez y Don Santiago Peruano, sirvientes. Y el Negro esclavo Francisco de la Concepción. Y como “agregados” a la familia, Don José de San Ginés, soltero de 50 años y comerciante matriculado, Don Manuel Alexandre, cajero, y Don Francisco Laredo, tenedor de libros. Las residentes femeninas no aparecen censadas.

[58]RUIZ RIVERA, J.: ob. cit., pág. 202.

[59]A.H.N. Ordenes Militares. 8.381 Santiago. Juan Bautista de Ustáriz, conde de Reparaz, aspirante. Incluye varios testamentos de antecesores que proporcionan variada información familiar. Madrid, 11 de agosto de 1756.

[60]RUIZ RIVERA, J.: ob. cit., pág. 130.

[61]A.H.N. Ordenes Militares. Santiago, 8.381.

[62]ARAZOLA CORVERA, Mª J.: Hombres, barcos y comercio de la ruta Cádiz - Buenos Aires (1737-1757). Dip. Sevilla, Sevilla, 1998, pág. 354. Nos indica que Juan Agustín de Ustáriz es uno de los comerciantes navarros asentados en Cádiz que ejercieron comercio en la ruta a Buenos Aires.

[63]A.H.N. Consejos, 11.756, nº 1. Medias annatas de títulos.

[64]A.G.S. Secretaría de Hacienda, legajo 786. Así se afirma en notas marginales en informe de diciembre de 1766.

[65]A.H.P.M. Protocolo Madrid 19.595, folios 228-240. Constitución de la Sociedad.

[66]RUIZ RIVERA, J.: “La casa de Ustáriz, San Ginés y Compañía”, en La burguesía mercantil gaditana, 1650-1868 (1975), 183-199. ; “La Compañía de Uztáriz, las Reales Fábricas de Talavera y el comercio con las Indias”, en Anuario de Estudios Americanos, XXXVI (1979), 209-250. ; “Rasgos de modernidad en la estrategia comercial de los Ustáriz, 1766-1773”, en Temas Americanistas, 3 (1983), 12-17. ; “Intento gaditano de romper el monopolio comercial novohispano- filipino”, en IV Jornadas de Andalucía y América, vol. I (1985), 147-179. ; “Presencia navarra en el Cádiz del monopolio”, en Príncipe de Viana. Año LIV. (1995), 49-75.

[67]RUIZ RIVERA, J.: El Consulado..., págs. 130 y 210. Las relaciones de matriculados en el Consulado de comerciantes gaditanos puede servirnos para datar cronológicamente la actividad de estos personajes. Ya hemos indicado que Juan Agustín Ustáriz Micheo figura en la ampliación de 1739. En cuanto a los hermanos Ustáriz Gaztelu, figuran Juan Bautista y Juan Felipe en la relación de 1755, cuando este último tendría escasamente 21 años. La matriculación de Juan Francisco es posterior, datándose en 1760. Juan Miguel no llega a aparecer como matriculado, por lo que podemos suponer, avalados por los demás datos que hemos manejado sobre el personaje, que residió constantemente alejado de Cádiz, muy posiblemente en Madrid.

[68]RUIZ RIVERA, J.: “La casa de Ustáriz, San Ginés ... pág. 193.

[69]A.G.I. Buenos Aires, 57, carta nº 39 de 9 de mayo de 1777 de Ceballos a Gálvez. TORRE REVELLO, J.: La Sociedad Colonial. Buenos Aires, 1970, pág. 74, cita esta carta, lo que nos ha ayudado a su localización.

[70] A.H.N. Consejos 907. Estado o resumen en general. Folios 663 vto.- 664. Es habitual que la bibliografía existente aluda de forma indirecta a la “quiebra” de la Casa Ustáriz, pero no conocemos NINGUNA REFERENCIA DIRECTA a esta documentación, que hemos hallado tras paciente búsqueda, y que nos proporciona Balance y relación de Acreedores.

[71]Actualmente realizamos otros análisis más completos de otras partidas del Balance, principalmente sobre el crédito DEL DUCADO DE LA MIRÁNDOLA, bajo la dirección de los profesores García Baquero y Núñez Roldán.

[72] A.H.N. Consejos 907. Folio 667 vto.

[73] A.H.N. Consejos 907. Papel de Proposiciones. Folios 669 vto.- 671 vto.

[74] A.H.N. Consejos 907. Folio 657 vto.

[75]Para construir los referidos cuadros se han utilizado gran cantidad de documentos, en una incansable labor de años. Pensamos que pueden ser ampliados y corregidos.

[76]Fechas, destinos y maestres se han obtenido de los correspondientes registros de salidas de la Sección de Contratación del Archivo General de Indias.

[77]BERNAL, A.M.: La financiación de la Carrera de Indias. Dinero y crédito en el comercio colonial español con América. Fundación el Monte, Sevilla, 1992. Apéndice VI. págs. 712-733.

[78]RUIZ RIVERA, J.: “Rasgos de modernidad...”pág. 14.

[79]A.G.I. Indiferente General 2.486. Carta de Abaría a Arriaga en 17 de septiembre de 1762.

[80]Ibídem.

[81]A.G.I. Indiferente General 2.485. Protesta de doce navieros. Cádiz 21 de diciembre de 1773.

[82]Ibídem. Carta sin fecha de Guerra, Trianes y Ribero e Hijo.

[83]Ibídem. Informe de Ustáriz y San Ginés de 20 de octubre de 1772.

[84]Ibídem.

[85]Ibídem. Petición sin fecha de Trianes, Vega y Ribero e hijos.

[86]RUIZ RIVERA, J.: “Los Ustáriz en el comercio de Cádiz de Indias: un ejemplo...” pág. 70.

[87]A.G.I. Indiferente General 2.485. Protesta de doce navieros el 21 de diciembre de 1773.

[88]Ibídem. Expediente sobre el Hércules de diciembre de 1773.

[89]RUIZ RIVERA, J.: “Los Ustáriz en el comercio de Cádiz de Indias: un ejemplo...” pág. 73.

[90]RUIZ RIVERA, J.: “ Intento gaditano de romper el monopolio...” pág. 147.

[91]A.G.I. Indiferente General 2.485. Petición al Rey para el comercio directo con Filipinas.

[92]Ibídem. Súplica al Rey de Juan Bautista de Ustáriz a 16 de junio de 1778.

[93]Ibídem. Petición al Rey de Ustáriz y San Ginés a 20 de diciembre de 1779.

[94]Ibídem. Petición al Rey de Ustáriz y san Ginés a 15 de enero de 1779.

[95]Ibídem. Resumen de expediente. El Pardo a 22 de febrero de 1779.

[96]Ibídem. Carta de Juan Felipe de Madariaga desde Málaga fechada el 18 de mayo de 1779.

[97]Ibídem. Carta de Francisco (de Llano) San Ginés a Gálvez fechada el 28 de mayo de 1779.

[98]GAMEZ AMIAN, A.: MÁLAGA Y EL COMERCIO COLONIAL CON AMÉRICA (1765-1820). Málaga, 1994, pág. 39. Esta autora les adjudica el San Pablo -en vez del San Pedro-, e indica que las concesiones reales se hacen a Ustáriz y San Ginés. Hemos buscado sus fuentes infructuosamente, puesto que ni en los legajos 2.317 ni 2.140 de Indiferente General del A.G.I., que ella cita, hemos localizado la información a que alude, no pudiendo por tanto comprobarla. Por el contrario, el legajo 2.485, de la Sección Indiferente, del Archivo General de Indias aparecen los documentos donde se conceden todas las condiciones que ella reseña -incluido el monopolio de papel y barajas- a la Casa de Giro de los hermanos Llano.

[99]Ibídem, pág. 40.

[100]BERNAL, A.M.: Ob. cit., pág. 445.

[101]A.G.I. Indiferente General 2.485. Informe de 16 de enero de 1781.

[102]A.H.P.C. Protocolo de San Fernando 635, folios 449-452.

[103]A.G.I. Indiferente General 2.486. Carta de Miguel José de Ustáriz -hijo de Juan Agustín- a Gálvez el 22 de marzo de 1781. Solicita que su tío, Juan Bautista de Ustáriz se entienda de los permisos concedidos a su padre, que acaba de fallecer.

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ANEXO 1

1762-1772: JUAN MIGUEL USTARIZ Y COMPAÑIA DE HERMANOS

 

 

ANEXO 2

DE 23 DE ABRIL DE 1772 A 1781: COMPAÑIA USTÁRIZ Y SAN GINÉS

(Juan Agustín Ustáriz Micheo y Francisco de Llano San Ginés)

 


ANEXO 3

Salidas de barcos: destinos, maestres e importes de los Riesgos
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Referencia de publicación: “Francisco de Llano San Ginés y el comercio con las Indias” en Actas del III Congreso de Historia de Andalucía, Córdoba, 2001, Córdoba, Publicaciones obra social y cultural Cajasur, 2003, 369-390.
Fotografía de Portada: Expedición Malaspina. Museo Naval de Madrid
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LA AUTORA

María Dolores Herrero Gil es licenciada en Geografía e Historia por la Universidad de Sevilla, además de Arquitecto Técnico y Licenciada en Ciencias Económicas. En la actualidad, y en la misma universidad, ultima su tesis doctoral en historia sobre la burguesía gaditana de fin del siglo XVIII e inicio del XIX, bajo el título De los negocios a la política. Cádiz, del Antiguo al Nuevo Régimen.

Participa en el proyecto “Andalucía y América Latina: el impacto de la Carrera de Indias sobre las redes sociales y las actividades económicas”, dirigido por el Departamento de Historia Moderna de la Universidad de Sevilla

Publicaciones

Libros

 --- Cuentas Saldadas: Acercamiento a una burguesa gaditana del siglo XVIII a través de la liquidación de sus bienes. Sevilla, Padilla Editores. Serie Historia, 1999

 --- La Villa de Rota en la corriente de la Ilustración. Las manufacturas de Simón de Plá y Mensa. Rota, Fundación alcalde Zoilo Ruiz-Mateos, Colección investigación, 2006

Artículos

---"Las Propiedades urbanas de Santa María la Mayor de Sevilla en el siglo XVI: gestión y singularidades del cobro de sus rentas" en Archivo Hispalense, nº 253, Sevilla, Excma. Diputación Provincial, 2000, 9-32.

---“Problemas de aguas residuales en una ciudad de la Ilustración: Cádiz, 1771” en Aparejadores, nº 59, Sevilla, Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Sevilla, 2000, pp.74-77.

---“Francisco de Llano San Ginés y el comercio con las Indias” en Actas del III Congreso de Historia de Andalucía, Córdoba, 2001, Córdoba, Publicaciones obra social y cultural Cajasur, 2003, 369-390. 

--- “El General Álvarez Campana y la sedición del Brigadier Plasencia”, en XII Jornadas Nacionales de Historia Militar: Las guerras en el primer tercio del siglo XIX en España y América. Sevilla, 8-12 de noviembre de 2004. 2 Tomos. Madrid, Deimos, 2005, pp. 441-462, tomo I.

 


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